Los nuevos países emergentes

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Páginas
416
Año
2008
Referencia
93
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En esta Revista se analiza la evolución de algunos países con una extraordinaria capacidad de desarrollo, como son los casos de China y de la India, sin olvidar la importancia económica y social de diversos países del Sudeste asiático.
China y la India conforman el eje central del fenómeno de la globalización. Nos encontramos ante dos gigantes demográficos que suponen las dos quintas partes de la humanidad. Cuando comparamos estos dos países observamos que, en los primeros momentos de su evolución, aparecen ciertas similitudes, aunque posteriormente las bases económico-políticas en cada uno de ellos terminarían consolidando importantes diferencias entre ellos.
La política económica de China ha tenido como elementos consolidantes del cambio la liberalización del sistema económico y la apertura al exterior basada en las relaciones directas con los países de la zona con elevado desarrollo social y económico. Además, China contaba con experiencias muy cercanas de crecimiento económico como las de Singapur, Hong Kong o Taiwán.
Nos encontramos ante un país en el que las remuneraciones del factor trabajo se sitúan por debajo de su productividad, lo que va a perfilar que el crecimiento chino se fundamente en el empleo intensivo de los recursos.
El sector agrario fue el primero al que fueron trasladadas las bases de la reforma económica y social en China. Posteriormente se producirían las reformas en el sector industrial, partiendo de la dotación de mayor libertad y autonomía a las empresas, con la consiguiente tendencia a la liberalización de los precios. La presión de la demanda interna fuertemente controlada permitió mantener elevadas tasas de crecimiento y de empleo, a la vez que se contuvo la inflación.
Las importaciones de China pueden repercutir en la formación de precios en los mercados de las materias primas. Ello implica la posibilidad de decidir en función de las características del sistema productivo chino. El país se encuentra con un abultado cash flow proveniente de las exportaciones. Esta situación de liquidez va a hacer que se difumine el control por parte del Banco Central sobre el agregado monetario. Para ello se ha de implementar un sistema que “esterilice” la entrada de dinero. El Banco Central de China continúa con su política de mantener “pegado” el tipo de cambio nominal a un valor determinado que puede generar sensación de desequilibrio para el mercado. Por otro lado, la implantación de barreras sobre los tipos de interés aplicables a los depósitos y créditos dentro del sector bancario, junto con la emisión de bonos con un tipo de retorno bajo, favorece el mantenimiento de tipos de interés en niveles muy contenidos.
Respecto del atractivo inversor de China nos encontramos con un país que seguirá con una elevada disponibilidad de mano de obra cada vez más especializada. Además, China disfruta de la ventaja de contar con Hong-Kong como puerta de entrada para el adecuado planeamiento y diversificación del portfolio de inversión exterior.
Por su parte, el modelo económico de la India se ha estructurado en torno a la doctrina nehruniana, con base en un socialismo pre-marxista pero sin la habitual centralización del comunismo puro. Por ello, el sector privado siempre ha constituido un elemento importante de la economía hindú.
La India cuenta con grandes grupos industriales de origen familiar. Tal estructura determina las decisiones de carácter operativo, comercial y financiero de las empresas. Son los grandes grupos familiares quienes protagonizan el crecimiento económico de la India. Como consecuencia de ello, los grandes conglomerados de empresas son los que han tomado la iniciativa frente al Estado en el desarrollo empresarial y económico del país. De la mano de la evolución del tejido empresarial, se experimentó un cambio en el rígido sistema de intervención por parte del Estado. Este modelo económico comenzó a tambalearse por la desaparición de la URSS y por la crisis sufrida por el país en su Balanza de Pagos, situación que obligó a abrir la economía hacia el exterior, además de a la liberalización del sector servicios.
Todas las reformas se dirigen hacia la reducción del déficit público mediante la disminución del gasto. Se ha procedido a la eliminación de los subsidios, a la privatización de las empresas públicas y a la aplicación de las reformas estructurales dirigidas a la reducción de las pérdidas del sector público empresarial, buscando la contención del endeudamiento externo y la atracción de la inversión extranjera. Además, se propone una reforma del comercio exterior a través del desmantelamiento de las medidas de protección no arancelarias.
Las opciones de la actual India para alcanzar un lugar privilegiado en el escenario mundial pasan por la maximización de los tres modelos que han estado presentes en el devenir de la India: el modelo económico, el modelo político y el modelo de política exterior. Con todo, la India adolece del gran defecto de haberse producido un desarrollo muy desigualmente repartido sobre la geografía del país, así como de un importante déficit de infraestructuras. Así, sería interesante aumentar la Participación Público-Privada en la gestión y financiación de las infraestructuras, sin olvidar la mejora de la eficiencia para la burocracia administrativa del país.
Un pilar del modelo económico de la India lo forma el direccionamiento de toda su maquinaria productiva hacia el sector servicios y la agricultura, aparte de seguir explotando el crecimiento y la liberalización del sector de las Tecnologías de la Información. En la India la agricultura genera trabajo para más de la mitad de la población. Además, el autoabastecimiento ha logrado disipar situaciones económicas y sociales de muy difícil contención. El sector industrial, por su parte, ha evolucionado sobre la base de la desburocratización en todas sus actividades.
La estrategia desarrollada por la India en sus relaciones internacionales pasa por la búsqueda de cierta seguridad frente a la amenaza paquistaní y aspira a posicionarse como líder regional.
En lo referente a la fuerza laboral y al mantenimiento del actual modelo económico, la India estará en condiciones de agregar hasta el año 2020 cerca de 250 millones de personas al mercado laboral. Por otro lado, no hay que olvidar el proceso de urbanización que está experimentando el país. Estos dos factores permitirán que gran parte del aumento de la oferta de trabajo se centre en la industria y en los servicios, cuyas consecuencias se reflejarán en un cambio sociológico y político en el país.
Con estos datos, muchos analistas colocan a la India como el país que estará a la cabeza del crecimiento mundial en el futuro y se espera que en el año 2050 sea el país más poblado, además de situarse como la tercera economía del mundo.
Los dos gigantes, China y la India, siguen siendo los destinos preferidos de las inversiones realizadas por empresas con marcado carácter internacional. Así, sus modelos económicos evolucionan hacia estructuras estables y congruentes con su acervo económico, social y cultural, lo que facilita la implementación de estrategias expansivas para las empresas inversoras. Las empresas españolas no deben perder de vista la evolución de estos mercados, ni tampoco la viabilidad en costes para desarrollar determinadas unidades de negocio.
Finalmente, los países del Sudeste asiático no deben olvidarse cuando abarcamos una visión conjunta del potencial que representan como demandantes de bienes y servicios en el dinámico escenario de Asia.

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