Las buenas prácticas regulatorias

Páginas
24
Año
2019
Autor
Instituto de Estudios Económicos

Un marco institucional que establezca una regulación eficiente, estable y predecible, y que garantice de forma efectiva, y no solo formal, la seguridad jurídica, a través del cumplimiento de los contratos, es clave para el buen funcionamiento de las empresas y, por tanto, para el crecimiento económico, y la generación de riqueza y bienestar a largo plazo de un país. Las regulaciones deben configurar incentivos compatibles con la mejora de la eficiencia económica y la acumulación de capital en sus distintas manifestaciones que requiere el crecimiento. De hecho, existe una estrecha vinculación entre el desarrollo económico de los países y las buenas prácticas regulatorias, con especial incidencia de las referentes a la seguridad jurídica.

Para las empresas afectadas el incumplimiento de los principios de buena regulación tiene un impacto directo en términos de costes y un efecto indirecto de aumento de la incertidumbre, lo que influye negativamente sobre sus decisiones operativas, provocando una reducción de la inversión, o incluso la paralización total de la misma, en la medida en que las firmas afectadas prioricen el mantenimiento de los activos ya existentes frente a la inversión en otros nuevos. Las empresas ven incrementada su prima de riesgo en el mercado y, por ende, su coste de capital, tanto más cuanto mayor sea la incertidumbre que acaezca.

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