Economía de la ganadería de lidia en España

18,00

Páginas
285
Año
2005
Referencia
86
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El toro de lidia actual es una creación relativamente reciente, fruto de la cuidadosa labor llevada a cabo por los ganaderos a lo largo de la historia. El proceso a través del cual se ha ido configurando la empresa ganadera, tal y como la conocemos hoy, ha pasado por diferentes etapas: una primera etapa, de proveedores ocasionales de toros para festejos taurinos, al margen de los circuitos comerciales (desde el siglo XV); y una segunda etapa, de vinculación de la ganadería de lidia a las explotaciones agrarias (a partir de finales del siglo XVII y durante todo el siglo XVIII), que coincide en el tiempo con la institucionalización de las temporadas taurinas y con el levantamiento de plazas de toros. Este fenómeno contribuyó a que aumentara la demanda y el precio de los toros, haciendo que su cría se convirtiera en una actividad rentable para los propietarios de ganadería vacuna; así, la profesionalización de la cría de toros de lidia está estrechamente relacionada con la aparición de una nueva clase de ganaderos, vinculada a la burguesía rural, que comienza a entender la cría de toros como un negocio para aumentar sus beneficios.

Los ganaderos de bravo son los responsables de que exista el toro de lidia tal y como se concibe en la actualidad, y los que han conseguido transformar, durante los últimos siglos, un toro semisalvaje en el toro “doméstico” que hoy conocemos. Este cambio espectacular sólo se puede conseguir con una correcta metodología, mediante la selección y la mejora genética que han cambiado la fiereza indómita del animal antiguo por la bravura controlada del toro moderno; de esta forma, los ganaderos han mejorado con brillantez el comportamiento del toro de lidia, consiguiendo un animal actual más bravo y más noble que el antiguo. La progresiva profesionalización de los ganaderos de toros de lidia culmina con  la creación de una asociación patronal para defender sus intereses; esto tiene lugar en 1905 con la fundación de la Unión de Criadores de Toros de Lidia, cuyo centenario se celebra ahora y en el marco del cual se presenta esta Revista.

La ganadería de lidia se encuadra dentro del sistema de producción extensivo, asentado en la tradición familiar y en el concepto de empresa familiar. Además, el mercado del toro de lidia no se ajusta a la teoría económica clásica de mercado, y su precio se ha reducido en términos reales. Una posible explicación de este fenómeno podría ser que la condición de ganadero de lidia ha gozado de un prestigio y de un estatus social que lo hacen atractivo para los nuevos ganaderos, al darles acceso a los círculos sociales de la aristocracia y de las altas finanzas, lo que, a su vez, les permite invertir en otros sectores y diversificar. Esta puede ser la causa fundamental del aumento de las explotaciones de ganado de lidia en España. El aumento en los últimos años del número de personas que han invertido en este tipo de ganadería, sin haber tenido vinculación previa con la misma, ha dado lugar a un fenómeno de capitalización del sector agrario por inversiones procedentes de otros sectores de la economía nacional.

El ganado de lidia no dispone de ningún sistema de apoyo específico dentro de la Política Agrícola Común (PAC), pero está incluido en las disposiciones de la OMC vigentes para la carne de vacuno. En este sentido, existe en la actualidad un complejo sistema de primas del que, en su mayoría, pueden beneficiarse las explotaciones de vacuno de lidia y suponen una parte significativa de los ingresos percibidos por dichas explotaciones. La PAC ha sido recientemente reformada y la Comisión Europea ha aprobado la introducción del pago único, totalmente desconectado de la producción y que sustituye a la mayoría de los pagos directos concedidos actualmente. Este pago único quedará vinculado, exclusivamente, a que los ganaderos mantengan en buenas condiciones la superficie que deben poseer para percibir dichos pagos: la denominada “condicionalidad”.

La explotación del ganado de lidia en régimen prácticamente extensivo, que permite un aprovechamiento racional y óptimo de los recursos naturales, es la base del mantenimiento del ecosistema adehesado y del equilibrio del territorio; la rusticidad y la adaptabilidad al medio natural de esta raza ganadera, única en el mundo, mantienen, además, una actividad socioeconómica de gran importancia en España, que constituye un elemento fundamental para el desarrollo de muchas comarcas rurales desfavorecidas, siendo cada vez más importante el turismo rural orientado al toro bravo. El ganado de lidia presenta un grado de rusticidad y de adaptación a la dehesa que permite el aprovechamiento óptimo de todos los recursos naturales, desde los pastizales más xéricos y agrestes hasta el ramón y los frutos de los árboles. Además, su menor tamaño en comparación con otras razas de ganado vacuno facilita su movilidad y la integración con el medio natural, de forma que la conservación de la dehesa mediante la explotación agraria tradicional, como es el caso del ganado de lidia, debe ser uno de los  objetivos de la política de protección del medio natural.

La ganadería de lidia se distingue de los demás tipos de explotaciones ganaderas porque posee un elemento diferencial en su oferta: el toro bravo, o más bien, su bravura. Este output diferencial explica y justifica su protagonismo en un mercado diferenciado y exclusivo, y es el origen de su posible ventaja comparativa y de su específica rentabilidad. El modelo de “tauromaquia de mercado” hay que entenderlo en un contexto en el que predominan los aspectos más comerciales y de consumo, y es en este sistema donde más deterioro han sufrido las posiciones tradicionales del ganadero de lidia clásico. En la actualidad, y desde la segunda mitad del siglo pasado, se ha producido una subversión en el orden económico de la ganadería de lidia en la que muy pocos ganaderos han subsistido empresarial y económicamente, y los que lo han hecho han sido aquellos que han conseguido mantener el prestigio de sus ganaderías en los carteles de las principales ferias españolas o que han sido capaces de soportar las pérdidas en las que este sector se ha acostumbrado a operar.

La cría del ganado de lidia es una cría natural, en extensivo, y, por tanto, racional y ecológica, y si esta actividad no existiera habría desaparecido una agrupación racial genuinamente española y, posiblemente, también amplias zonas de dehesa que se mantienen gracias a que en ellas se aloja el ganado bravo. Hay que huir del aislamiento y del oscurantismo en el que se desenvolvían las ganaderías de lidia hasta hace tan sólo unas pocas décadas para abrirse al mundo exterior y al progreso que todo sector ganadero se merece.

Peso 0.636 kg

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