La recuperación de la economía española necesita de un clima empresarial favorable

  • El Instituto de Estudios Económicos revisa al alza sus previsiones de crecimiento de la economía española para el periodo 2021 – 2022.
  • Se prevé una tasa del PIB para 2021 del 5,4% y del 5,7% para el año próximo.
  • Estas previsiones reflejan un escenario central en el que se materializa un buen avance de la vacunación y la relajación de las restricciones a la actividad y la movilidad, aunque debe de continuar con cierta cautela.
  • El empleo no mostrará una recuperación tan intensa como el PIB, por lo que la tasa de paro se estabilizará en 2021, alrededor del 15,5%, para moderarse en 2022, hasta situarse en el 14,8%.
  • Las claves para consolidar la recuperación de la economía: corrección de los desequilibrios de las finanzas públicas y del mercado laboral, uso apropiado de los fondos de recuperación europeos y un plan ambicioso de reformas estructurales.

Madrid, 15 de julio de 2021. Íñigo Fernández de Mesa y Gregorio Izquierdo, Presidente y Director General del IEE, respectivamente han presentado el Informe semestral de Coyuntura Económica «La recuperación de la economía española necesita de un clima empresarial favorable”. El Informe recoge el buen avance de la vacunación, que, junto con la relajación de las restricciones a la actividad y a la movilidad, están favoreciendo el fortalecimiento de la economía y haciendo que la recuperación mundial gane intensidad en el segundo trimestre del año. Se prevé que para 2023 el crecimiento global vuelva a tasas del 3,5%, en línea con los niveles promedio de la etapa anterior a la crisis.

Pero a pesar de las buenas perspectivas económicas, continúa habiendo motivos para mantener cierta cautela sobre la intensidad de la recuperación, ya que la pandemia aún persiste, y podría afectar a la movilidad y a la producción de determinados bienes y materias primas; si se prolongase el aumento de la inflación en el tiempo, podría anticiparse cambios en la política monetaria de los bancos centrales que afectarían al crecimiento y podrían generar tensiones financieras sobre las economías emergentes más endeudadas; y, el elevado nivel de endeudamiento existente y el escaso margen fiscal de muchos países para hacer frente a un posible shock negativo, afectaría al crecimiento potencial de las economías.

La economía en España

Durante el primer trimestre del año en España, el recrudecimiento de la situación sanitaria, el aumento de las restricciones, la lentitud en el proceso de vacunación y otros factores han dado lugar a un deterioro de las expectativas de los consumidores y de determinados sectores, que han lastrado el crecimiento del PIB, que según las estimaciones registró un nuevo retroceso, del -0,4% intertrimestral. A partir del segundo trimestre, la aceleración del proceso de vacunación y el levantamiento de ciertas restricciones han propiciado una notable mejoría de las expectativas. En este contexto, se observa una mejor evolución de aquellos sectores que estaban sufriendo más las restricciones. Con la información disponible de una gran parte de los indicadores coyunturales del segundo trimestre se estima que el crecimiento intertrimestral del PIB se situará en el orden del 2% en este periodo, actividad que podría acelerarse en el tercer y cuarto trimestre, si los sectores que todavía no se han recuperado ganasen dinamismo, especialmente el turismo. El Instituto de Estudios Económicos prevé una recuperación de la economía española, cuyo PIB podría registrar una tasa del 5,4% en 2021, que se intensificaría en 2022 con un crecimiento del 5,7%. Así, la reactivación económica será muy gradual y los niveles de PIB precrisis podrían no recuperarse hasta finales de 2022.

El crecimiento de 2021 vendrá impulsado fundamentalmente por la recuperación de la demanda interna, gracias al mayor dinamismo del consumo de las familias y la inversión. En lo que respecta al sector exterior, se espera que el saldo de turismo mejore gradualmente en línea con el aumento de la llegada de turistas extranjeros, al tiempo que las exportaciones continúan avanzando a mayor ritmo que las importaciones, lo que permitiría que la economía española registre un superávit en la balanza por cuenta corriente de en torno al 1% del PIB en 2021 y algo superior en 2022.

El empleo no mostrará un crecimiento tan intenso como el PIB en 2021 y en 2022 debido a la reincorporación de los trabajadores en ERTE. Además, parte de los parados que pasaron a ser inactivos durante la pandemia podrían volver a incrementar las cifras de desocupados. Así, la tasa de paro se estabilizará en 2021, alrededor del 15,5%, para moderarse en 2022, hasta situarse en el 14,8%.

La inflación en 2021 va a seguir muy condicionada por la evolución del precio del petróleo y de los productos energéticos en general. El IEE prevé cerrar 2021 en un 1,7% y para 2022 en un 0,8%.

Por su parte, el gasto público aumentará con respecto a 2020, si bien minorase el gasto corriente asociado a la pandemia, y los ingresos, aunque mejorarán con respecto a 2020, todavía serán inferiores a los anteriores a la crisis. Por todo ello se estima que el déficit público disminuirá menos de lo deseable en 2021 (hasta el -8,6% del PIB) y algo más en 2022 (-6,2% del PIB), lo que repercutirá en nuevos aumentos de la deuda pública y supondrá un elemento de debilidad para la economía española en el futuro.

Claves para el desarrollo económico

Ante el escenario expuesto, deben de llevarse a cabo las medidas necesarias para mejorar el potencial de crecimiento de la economía, impulsar la productividad, aumentar la tasa de empleo, corregir los desequilibrios y reducir las vulnerabilidades de nuestra economía. Es fundamental crear un clima de certidumbre y confianza que favorezca, y no entorpezca, el desarrollo de la actividad de las empresas, para generar empleo. Una de las claves para la evolución de la economía a medio plazo se centra en los fondos europeos ya que suponen una oportunidad única para España, por lo que es fundamental aprovecharlos de forma apropiada. Es crucial asegurar un uso eficiente y responsable de estos, dirigidos a proyectos de inversión productiva. Además, estas inversiones deben ser capaces de movilizar la inversión privada para potenciar el efecto dinamizador y de arrastre de los fondos. En este sentido, la participación de las empresas en estos proyectos es fundamental, ya que la aportación del enfoque empresarial contribuirá a una gestión y utilización eficiente de los recursos, por lo que la colaboración pública-privada resulta esencial.

Otra de las claves es un programa ambicioso de reformas estructurales, profundas y atrevidas, evitando las reformas superficiales. Además, no deberían revertirse las ya realizadas y que han funcionado. La puesta en marcha de unas reformas estructurales apropiadas contribuirá a un mejor aprovechamiento de los fondos europeos, incrementando su efecto tractor y dinamizando la recuperación.

Por último, las debilidades de las finanzas públicas y las amenazas del entorno sobre la viabilidad de nuestro Estado de bienestar hacen necesario que se diseñe una estrategia a corto y medio plazo de consolidación fiscal orientada a asegurar un entorno económico estable y previsible y que contemple como principales objetivos la reducción tanto del déficit estructural como de los niveles de deuda pública. Ahora bien, el camino hacia la necesaria consolidación fiscal ha de ser el de la contención y la mejora de la eficiencia del gasto, habida cuenta de los perjuicios sobre la actividad económica que tienen las alzas impositivas, la vía menos dañina, y más eficaz a largo plazo, para abordar la necesaria reducción del déficit, pasa por la contención del gasto. Así, si el incremento de los impuestos tiene una elevada incidencia negativa sobre la actividad y el empleo, que además se prolongan durante un largo período de tiempo, la contención del gasto asegura un efecto positivo a medio plazo, ya que genera confianza en los agentes acerca de la credibilidad del proceso de consolidación fiscal.

Medidas para las empresas

Las empresas son la principal fuente de creación de empleo y el principal contribuyente en el ámbito social, por lo que necesitan mercados laborales eficientes y sistemas de bienestar que estén bien diseñados para garantizar aún más el progreso económico y social en su conjunto. Las políticas de empleo y los sistemas de protección social han de mantener el crecimiento, la ocupación y la competitividad, así como para garantizar la sostenibilidad de nuestros sistemas de bienestar. Los empresarios y los trabajadores deben adaptarse ante estas circunstancias en un renovado equilibrio entre adaptabilidad y seguridad.

Por último, la necesidad de introducir un conjunto de medidas adecuadas que incentiven tanto la mejora de la productividad como la del marco regulatorio-institucional, deben introducir elementos concretos para que superen de forma permanente los desequilibrios que nuestro modelo de crecimiento económico pueda generar en el corto y medio plazo; adaptar nuestra estructura productiva como ejercicio de prospectiva con los grandes retos que tiene que afrontar la economía española, tales como el crecimiento a largo plazo, el envejecimiento demográfico, el cambio tecnológico o la sostenibilidad entre otros; y permitir, a su vez, dar respuesta a los cambios inesperados que se puedan producir en el entorno.

Desde un punto de vista técnico, para promover una visión a más largo plazo de la economía española se necesita un mayor reconocimiento y estímulo de la actividad empresarial como principal agente generador de bienestar social y de cambio y modernización de la economía española. Este enfoque es esencial para reforzar y construir la mejor España del futuro, puesto que la economía en 2050 será, fundamentalmente, la resultante del esfuerzo inversor y de las mejoras de eficiencia y competitividad alcanzadas por nuestras empresas. Por todo ello es necesario desde ahora crear un clima especialmente favorable a la actividad empresarial y al empleo. La adaptación y transformación de nuestro tejido productivo ante los retos anteriormente mencionados, solo será viable si puede apoyarse en un clima favorable para la actividad empresarial.

Por todo ello es necesario promover el restablecimiento de unas condiciones óptimas para que pueda operar la recuperación de la inversión empresarial, factor determinante de la generación de empleo y, por tanto, de la reactivación de la actividad económica.

En memoria de Juergen B. Donges

Este informe está dedicado a la memoria del profesor Juergen B. Donges, fundador de las Reuniones de Coyuntura Económica del IEE y Asesor Científico de nuestra institución a lo largo de casi 40 años. Desde el Instituto de Estudios Económicos lamentamos profundamente su irreparable pérdida, tras su fallecimiento el pasado 25 de junio. Para este homenaje hemos contado con las aportaciones de importantes economistas y profesores que han colaborado en estos años con el IEE.


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