La economía alemana a todo gas en 2018: el PIB aumentará un 2,7% y se crearán 600.000 puestos de trabajo

Según la encuesta que ha realizado a comienzos de este año la Asociación de Cámaras de Comercio e Industria Alemanas (DIHK) entre unas 26.000 empresas, la economía alemana está funcionando a toda máquina. El pronóstico de crecimiento del PIB para 2018 se ha corregido al alza y se sitúa ahora en un 2,7%, al tiempo que se espera crear en torno a 600.000 nuevos puestos de trabajo.

Los datos de la encuesta confirman que las expectativas exportadoras de las empresas alemanas son optimistas y apuntan al alza. A ello está contribuyendo, por un lado,  la buena evolución económica en los principales mercados a los que exporta Alemania y , por otro, el aumento mundial de la actividad inversora que genera una demanda creciente de productos alemanes. En 2018, las exportaciones alemanas de bienes y servicios crecerán un 6,5%, casi dos puntos más que el año 2017.

Los planes de inversión de las empresas alemanas muestran una clara tendencia expansiva. Muchas empresas ya están operando al límite de su capacidad y ven la necesidad de invertir en una ampliación. Al mismo tiempo se está produciendo un aumento de las inversiones en modernización de procesos de producción e innovación de productos. Para 2018 se prevé un crecimiento de la formación bruta de capital fijo del 4,4%. La inversión en bienes de equipo registrará un fuerte incremento del 7%, el doble de lo que se consiguió en 2017.

El empleo volverá a aumentar de nuevo -por decimotercer año consecutivo-  y lo hará en la mayoría de sectores, sobre todo en la industria, el comercio y la construcción. En el sector financiero, sin embargo, se prevé la continuidad en los planes de ajuste de plantilla. El número de parados bajará de los 2,4 millones en 2018, al tiempo que se crearán en torno a 600.000 nuevos puestos de trabajo. Las empresas, no obstante, apuntan a dos motivos de preocupación en el ámbito laboral. Por un lado, un 60% de las empresas encuestadas manifiestan que la escasez de mano de obra cualificada supone un riesgo para la buena marcha de su actividad. Y, por otro lado, se considera que la evolución de los ya elevados costes laborales que tienen que afrontar las empresas alemanas constituye otro posible factor de riesgo.


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