El IEE presenta el informe de coyuntura económica “La incertidumbre es un impuesto al crecimiento económico”

  • El IEE indica que la economía española crecerá un 2,8% en 2018, dos décimas por debajo de lo que crecería como consecuencia de la incertidumbre política de Cataluña.

  • El informe señala que el proceso soberanista va a reducir el crecimiento en cinco décimas en Cataluña y en dos décimas en el conjunto de España.

  • Desde el IEE pensamos que es fundamental afianzar las instituciones europeas y consolidar las reformas estructurales para prolongar e intensificar el crecimiento de la economía española.

 

Madrid, 18 de diciembre de 2017. El Presidente del Instituto de Estudios Económicos, José Luis Feito, ha presentado el informe de coyuntura número 67, bajo el título ‘La incertidumbre es un impuesto al crecimiento económico’ donde se recoge que la economía española ha vuelto a crecer más de lo esperado en 2017, aunque el cuarto trimestre ha estado marcado por la irrupción del conflicto secesionista de Cataluña y la incertidumbre sobre la prolongación de las tensiones políticas más allá de las elecciones del 21 de diciembre. La incertidumbre generada va a tener un impacto significativo sobre el crecimiento de 2018, fundamentalmente en la economía catalana, que crecerá cinco décimas menos de lo que lo habría hecho sin las tensiones soberanistas. Al conjunto de la economía española podría restarle dos décimas porcentuales de crecimiento en 2018.

El PIB podría crecer en 2017 alrededor del 3,3%. De cara a 2018, el clima de inseguridad provocará el retraso o la cancelación de decisiones de consumo, de inversión y de contratación de nuevos empleados. Así, en el escenario más probable, en el que, tras las elecciones, no se alcanzara una mayoría parlamentaria ni de los partidos independentistas ni de los partidos constitucionalistas, la previsión de crecimiento para 2018 se situaría en el 2,8%. Sin embargo, en el caso de que el bloque constitucionalista obtenga mayoría, la situación podría normalizarse y suponer un espaldarazo al crecimiento a través de una mejora en las expectativas y en la confianza de los agentes económicos. En este escenario, tanto la economía de Cataluña como la del conjunto de España podrían crecer a una tasa del 3% en 2018 gracias al contexto internacional, que se está comportando mejor de lo esperado, con un incremento notable del comercio mundial. Por el contrario, si los partidos independentistas reeditan la mayoría parlamentaria, el crecimiento de la economía española y, sobre todo, el de la economía catalana serían muy inferiores a los previstos en este informe.

En términos de empleo estimamos que el número de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo aumentará en unos 430.000 y la tasa de paro media anual descenderá hasta el 14,9% en 2018. Este año prevemos que cierre en el 17,1%. El crecimiento del empleo en 2017 será solo ligeramente inferior al año anterior, un 2,9%, equivalente a más de medio millón de empleos. Destaca la reducción del desempleo juvenil, cuya tasa se situó en el tercer trimestre en el 36% frente al 41,9% de un año antes, y ello pese al incremento de la tasa de actividad dentro de este grupo. Desde el máximo alcanzado en el primer trimestre de 2013 (56,9%, siendo el segundo país, en ese momento, solo por detrás de Grecia, con una tasa de desempleo juvenil más elevada), se ha reducido en más de 20 puntos porcentuales.

Respecto a la tasa de inflación podría cerrar el año algo por encima del 1%, como consecuencia, fundamentalmente, de la reducción de la inflación en los productos energéticos, cuyo comportamiento ha sido muy volátil. En el conjunto del año la tasa general de inflación habrá registrado una media del 2%, frente al -0,2% del pasado ejercicio, y para 2018 se prevé una moderación hasta el 1,5%, siempre que el precio del petróleo se mantenga estable en torno al nivel actual.

En los últimos años, el euroescepticismo ha crecido entre los ciudadanos de casi todos los Estados miembros. En este contexto, es relevante recordar los enormes beneficios que ha traído consigo la Unión Europea: se ha logrado mitigar las divisiones que fueron tan dolorosamente expuestas en las dos guerras mundiales, es una de las áreas económicas más fuertes del mundo, y ha contribuido al libre comercio y a la eliminación de las barreras no arancelarias.

Es por ello que es indispensable seguir instrumentando en los mercados de bienes y servicios, así como en el mercado de trabajo y en el sistema bancario, las reformas estructurales necesarias para elevar la competitividad de las empresas y la productividad de la economía en su conjunto. Las disfuncionalidades de los diferentes mercados, especialmente del laboral, tienen que ser solucionadas internamente en cada país. Uno de los grandes problemas es el creciente envejecimiento de la población, que pone en cuestión la sostenibilidad y la suficiencia de los sistemas de pensiones y de sanidad.

Es fundamental establecer políticas que fomenten e incrementen la tasa de actividad. Se tiene que aumentar la inversión en educación para hacer frente a los retos del futuro, entre los que se encuentra la mayor digitalización de la economía. Y se tiene que realizar una fuerte inversión en las infraestructuras económicas. Hay que seguir fortaleciendo las estructuras institucionales de la zona euro, cumpliendo con el pacto fiscal europeo y avanzando en el proceso de construcción y consolidación de la Unión Bancaria.

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