La transparencia fiscal, una realidad global

Artículo de opinión de Almudena Semur, Coordinadora del Servicio de Estudios del IEE, en el diario Expansión, el 26 de julio de 2017

E l progreso en materia de transparencia a nivel internacional ha ido avanzando poco a poco hasta convertirse en un estándar global de aceptación mayoritaria. En los años 80, de la mano de una
progresiva internacionalización del movimiento de capitales, la comunidad internacional dio sus primeros pasos para compensar la distorsión provocada en los sistemas tributarios a causa de la globalización. Estas incipientes medidas se encontraron con una resistencia de los distintos territorios beneficiados por el sistema financiero internacional del momento. Sin embargo, hoy en día, y tras la crisis económica iniciada en 2008 el movimiento en favor de una mayor transparencia es irreversible.
Los países más desarrollados lideran esta revolución en favor de una mayor igualdad territorial y fiscal y los países más pequeños se han añadido a esta nueva situación. En este tiempo la OCDE ha impulsado diversos estándares que marcan el camino y la pauta en esta materia y los territorios que no se han sumado a sus iniciativas quedan señalados como insolidarios y no cooperantes.
El último logro en materia de transparencia ha sido el del intercambio automático de información fiscal, al que se han adherido más de 101 territorios de todo el mundo. Se trata de un paso de una gran importancia y que ya ha empezado a dar sus frutos. Las iniciativas anteriores al intercambio automático (intercambio bajo petición previa, listas de paraísos fiscales, directivas,
creación del Foro Global de la OCDE) tuvieron su importancia pero no lograron su objetivo final de la misma manera que este acuerdo lo ha hecho.
Nuestro pequeño vecino, Andorra, decidió hace ya más de una década sumarse a esta corriente de transparencia y ha efectuado numerosos cambios en su legislación con tal de homologarse al resto de países y situarse en el mismo level playing field. El último de estos cambios es la modificación de su Código Penal para incluir el delito fiscal como figura por primera vez en su historia. Se trata de un paso imprescindible y definitivo en la homologación del Principado ya que es una exigencia del Consejo de Europa. Gracias a todas estas medidas, Andorra es considerada a día de hoy por la OCDE como un país “ampliamente cumplidor” en transparencia fiscal.
Y es que en materia de transparencia, la tipificación del delito fiscal es una herramienta indispensable ya que contribuye a la lucha contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo. En España, el delito fiscal se fija en los 120.000 mientras que en Francia no se fija una cantidad mínima para ser considerado delito, sino que lo califica la intencionalidad de la ocultación a la hacienda del país. Andorra en cambio, ha ido un paso más allá y fija la cantidad mínima para convertirse en delito fiscal, en 75.000 . La particularidad andorrana es la de la de fijar una distinción
entre el tipo básico (75.000 y el agravado 150.000 ), diferencia que no existe en España.
La persecución del delito fiscal es una medida en favor de una mayor justicia fiscal en el conjunto de un estado y no cabe duda de que estas medidas contribuyen a que el peso de las mismas en respuesta a la crisis, se repartan más eficazmente entre los ciudadanos.
En definitiva y tal y como señala la OCDE, los esfuerzos internacionales encaminados a la construcción de un sistema fiscal más justo y eficaz, aumentando la transparencia y reduciendo las lagunas en materia fiscal, han permitido aflorar desde 2008 ingresos fiscales adicionales por importe de unos 85.000 millones de euros y que medio millón de personas hayan declarado sus activos ‘offshore’.