España, locomotora de la economía europea

Artículo de opinión de Almudena Semur, Gerente del IEE, en el diario La Razón, el 5 de marzo de 2017

 

Puede sorprendernos, pero sí, vamos paso de convertirnos en la locomotora de la economía europea y tenemos que creérnoslo. Por segundo año consecutivo nuestro crecimiento se ha situado en el 3,2% -muy por encima de la media de la Eurozona y de la Unión Europea- y los indicadores del 2017 avanzan buenos datos. Ocho años nos ha costado salir del farragoso pantano. Han sido tiempos, que por qué no decirlo, se han llevado muchas cosas por delante y en la mente de todos debe quedar grabado el sufrimiento en el que se vio inmerso nuestro país con el objeto de no revertir el camino emprendido.

Cierto es que nos han favorecido vientos de cola como el precio del petróleo y los bajos costes de financiación, pero más cierto es que sin las reformas llevadas a cabo en política económica, no hubiéramos alcanzado las magnitudes de crecimiento de las que estamos hablando. Nuestro crecimiento ha sido robusto y equilibrado. Todos estos ingredientes han tenido como resultado un crecimiento intensivo de empleo, con una media de 2,7% en el 2016. El buen tono de nuestras exportaciones, la contención de las importaciones y el abaratamiento del petróleo, unido al tirón del turismo, ha provocado que nuestra balanza por cuenta corriente cerrara por cuarto año consecutivo con superávit, ascendiendo al 2% del PIB (el nivel más alto de la serie histórica). Si a esto le añadimos el superávit de la balanza de capital, nos encontramos con que tenemos una capacidad de financiación de la economía frente al mundo del 2,4% del PIB.

Señalaba al inicio que 2017 arranca con buenas perspectivas. Según las previsiones de la Comisión Europea creceremos un 2,3%, frente a un 1,8% de media en la UE. Nuestras exportaciones se incrementarán un 4% frente al 3,5% de la UE, y la inversión total experimentará un crecimiento, como mínimo, del 3,4% frente a una media del 2,9%.

Pero no tenemos que caer en la autocomplacencia. Todavía tenemos una tasa de paro muy elevada, 18,6%, y un alto nivel de endeudamiento, tanto público como privado, que hay que seguir reduciendo. Hay que aprovechar estos tiempos de “vacas gordas” para cuando lleguen las “vacas flacas”. Llegará un día en que subirán los tipos de interés, y una reversión o bloqueo de las reformas llevadas a cabo dañarían nuestra economía. De ahí la importancia de que nuestros políticos asuman sus responsabilidades y lleguen a consensos con el fin de evitar una marcha atrás en todo el proceso emprendido. Todavía somos vulnerables.