La Cuarta Revolución Industrial, “La Revolución Digital”

  • El volumen doble de la Revista detalla la Revolución Digital, la ya conocida como Cuarta Revolución Industrial.

  • El mundo digital ya representa más del 20% del PIB mundial.

  • La educación digital es el reto que debe afrontar la sociedad.

 

Madrid, 21 de noviembre de 2016. El Instituto de Estudios Económicos ha presentado el número 1 y 2 de 2016 de la Revista del IEE titulada La Revolución Digital. En el acto han intervenido el Ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal; el Presidente de CEOE, Juan Rosell; el Presidente del Instituto de Estudios Económicos, José Luis Feito; y el Vicepresidente del Consejo de Administración de Telefónica y Presidente de la Comisión de Sociedad Digital de CEOE, Julio Linares.

Este número doble de la Revista del IEE recoge la voz de un grupo de expertos de Telefónica, así como del mundo de la empresa, de la Academia y de la Administración Pública, junto con la aportación de miembros cualificados de la Comisión de la Sociedad Digital de CEOE que, con su experiencia y su conocimiento, ayudan a entender las causas, las consecuencias y los riesgos de la digitalización. A lo largo de los artículos que componen el volumen se detallan aspectos distintos, pero complementarios, de la Revolución Digital, la ya conocida como Cuarta Revolución Industrial, que llegó en un momento indeterminado pero que está aquí para quedarse.

Desde un punto de vista económico, en la actualidad el mundo digital ya representa más del 20% del PIB mundial, y este porcentaje irá en aumento. Aunque los flujos comerciales y financieros han experimentado una disminución notable a partir de 2008, los flujos digitales, los flujos de datos y de información están en continua expansión, sin parar de crecer en los últimos años. Desde el punto de vista regulatorio, una de las tareas pendientes, tanto en nuestro país como en el ámbito comunitario y a escala internacional, será armonizar la legislación existente.

Todos los agentes deben apostar por modernizarse y las Administraciones Públicas deben colaborar estrechamente para conseguir que el sector privado pueda invertir con las máximas garantías posibles. En este sentido, en España, pese a que la inversión en infraestructuras está creciendo por encima de lo que lo hace en los países comunitarios, sin embargo, todavía hay numerosos ámbitos en los que queda margen de maniobra. Las pequeñas y medianas empresas, como unidad institucional, o sectores como el bancario o el industrial, entre otros, tienen que adaptarse a un mundo que ya está aquí. Más del 80% del tejido empresarial español tiene menos de 6 trabajadores. Son las que más valor añadido y empleo generan, pero muchas de ellas no están dando el paso definitivo para insertarse en el mundo digital.

En el sector de la banca, los modelos de negocio tradicionales peligran en los países desarrollados porque los márgenes de intermediación descienden y la rentabilidad mengua en un mundo de bajos tipos de interés. Pero este no es el principal reto al que se enfrentan, sino que deberán adaptarse al cambio disruptivo que supone la digitalización. En el sector industrial resultará imprescindible la adopción de las nuevas tecnologías que están apareciendo sucesivamente y la orientación de toda la cadena de valor hacia las necesidades del cliente.

La Revolución Digital impacta tanto en la educación como en el mercado de trabajo. Así, por ejemplo, el 65% de los actuales estudiantes de primaria trabajarán en puestos que todavía no existen. Hay que tomarse en serio la educación digital, reto que debe afrontar la sociedad (enseñanza escolar, formación profesional, educación universitaria y formación dentro de las empresas) y participar activamente en este proceso de cambio social, sobre todo en un país con una tasa de desempleo tan elevada. En los próximos años, según la Comisión Europea, el 90% de los puestos de trabajo van a requerir de un cierto nivel de competencias tecnológicas y de habilidades digitales. De hecho, también estima que la no adecuación entre oferta y demanda de esas cualificaciones puede ocasionar que hasta 825.000 puestos de trabajo se queden sin cubrir en el año 2020 dentro del ámbito de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación en la UE.

Dentro de los múltiples avances que está produciendo la Revolución Digital, uno de los que más están configurando la sociedad actual, y cuyo potencial de crecimiento es de gran envergadura, es el Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés). Esta Revolución se podría definir como una red de redes y plataformas que permite que elementos únicos puedan comunicarse e interactuar con el entorno exterior sin intervención humana o limitada. Las implicaciones económicas que puede tener la extensión de esta tecnología son enormes, tanto en términos de valor añadido como de beneficio potencial para los consumidores finales, así como para los distintos sectores productivos. Puede impactar tanto en el sector del transporte y de la automoción, como en el de la energía y las utilities o, por último, en el de la seguridad y las emergencias. O también puede ayudar a configurar ciudades más inteligentes.

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