Buen ritmo de creación de empleo, pero heterogéneo entre regiones

  • La crisis económica provocó la pérdida de un importante volumen de empresas y de trabajadores asalariados en nuestro país, con impactos heterogéneos entre regiones.
  • 2015 fue un año muy positivo a nivel regional tanto para la reconstrucción del tejido empresarial como para la creación de empleo.

 

1. ¿Qué consecuencias tuvo la crisis a nivel regional?

El impacto de la crisis iniciada, a nivel internacional, en el segundo semestre de 2007, tuvo consecuencias intensas sobre el conjunto de nuestro país. Sin embargo, si analizamos qué ha sucedido al nivel de las Comunidades Autónomas podemos observar que el comportamiento no ha sido simétrico entre todas ellas.

Las Comunidades Autónomas del Levante peninsular vieron cómo, entre el año 2007 y 2013, perdían más del 15% de su tejido empresarial (-19,7% en la Comunitat Valenciana, -17,3% en la Región de Murcia y Cataluña), siendo las CC.AA. que peor se han comportado en este sentido. En el extremo opuesto, algunas de las regiones españolas que partían, en el año 2007, con un menor PIB per cápita relativo al conjunto del país también son las que experimentaron una menor reducción de su tejido empresarial durante la crisis. De hecho, dos CC.AA. tenían más empresas a finales del año 2013 respecto al mismo período de 2007, Andalucía y Extremadura, con un 5,6% y un 5,1% más, respectivamente.

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En relación al empleo asalariado, a finales de 2013 había, en el conjunto del territorio nacional, un 11,4% menos de trabajadores que en el mismo período del año 2007, poniendo de manifiesto el enorme impacto que la crisis ha tenido sobre la fuerza laboral. En este caso, al contrario de lo que ha sucedido con el tejido empresarial, en todas las regiones españolas se destruyó empleo, aunque en cinco de ellas (Comunidad de Madrid, Comunidad Foral de Navarra, País Vasco, Región de Murcia y Andalucía) lo hizo a un ritmo menor que en el conjunto del país.

Hasta seis Comunidades Autónomas perdieron más de un 25% de su empleo asalariado entre 2007 y 2013. Destacan Castilla-La Mancha, con una reducción del 32,5%, seguida de Comunitat Valenciana (-26,4%), Illes Balears (-25,6%), Cantabria y Aragón (-25.2%), y Extremadura (-25,1%).

En todos los casos la reducción de la fuerza laboral fue mucho más intensa que la caída del tejido empresarial. Esto pone de manifiesto que el empleo es un indicador mucho más volátil, en el sentido de que, en épocas del ciclo alcistas, caracterizadas por la creación de empresas, el empleo tiende a crecer a un ritmo mayor, y viceversa, en épocas del ciclo bajistas, el empleo que se destruye lo hace un ritmo mucho más fuerte que la destrucción empresarial.

También pone de manifiesto que la creación neta de empresas es una condición necesaria para la generación de puestos de trabajo. Pero no suficiente, como se puede apreciar en el caso tanto de Extremadura como de Andalucía. Es decir, existen factores explicativos adicionales que inciden sobre la fuerza laboral.

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2. 2015: Año muy positivo para el empleo

Una vez que se ha comenzado a superar la crisis económica a finales del año 2013, una de las consecuencias más visibles ha sido que tanto el tejido empresarial como el trabajo asalariado se ha empezado a recuperar y, además, lo está haciendo a un ritmo creciente.

De nuevo, el impacto de la recuperación no está siendo simétrica entre las distintas Comunidades Autónomas. En el lado más positivo, hasta siete regiones han visto cómo su tejido empresarial crecía a un ritmo mayor que la media del país, destacando Andalucía (+4,7%), Illes Balears (+3,8%) y Castilla-La Mancha (+3,1%). Destaca, en este aspecto, Andalucía que, además de ser la región del país con una menor destrucción de empresas durante la crisis, también es la que más está creando desde el comienzo de la recuperación.

Once regiones han visto cómo su tejido empresarial ha crecido a un ritmo menor que la media nacional, con especial relevancia Galicia y Aragón (+0,9%), y Castilla y León (+0,6%).

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En relación al empleo asalariado, cuatro Comunidades Autónomas han experimentado tasas de variación interanual superiores a la media del conjunto del país el año pasado. Son Andalucía (+7,0%), Illes Balears (+6,4%), Región de Murcia (+5,4%) y, por último, Castilla-La Mancha (+5,2%). Estas cuatro regiones también están entre las que más tejido empresarial crearon en el año 2015. Entre ellas se han creado casi 180.000 empleos asalariados, lo que supone el 33% del total de trabajo por cuenta ajena generado el pasado año en España.

Por su parte, aunque en todas las CC.AA. se creó empleo, en 14 de ellas lo hizo a un ritmo inferior a la media nacional. Las que menor ritmo de crecimiento experimentaron fueron País Vasco y Cantabria (+2,9%), y el Principado de Asturias (+2,2%). De nuevo, en todas las Comunidades Autónomas, la tasa de variación del número de trabajadores asalariados fue muy superior al del tejido empresarial. En todo el año 2015, y en relación al final de 2014, hubo un incremento neto de 31.000 empresas, lo que quiere decir que, en promedio, por cada empresa nueva creada, se generaron algo más de 17 puestos de trabajo.

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2.1. La creación empresarial y la generación de empleo están íntimamente ligadas

En términos generales, existe una relación creciente entre tejido empresarial y trabajo asalariado. Es decir, a mayor crecimiento empresarial mayor creación de empleo, y viceversa, cuantas más empresas se destruyen más empleo se pierde.

Teniendo en cuenta todas las regiones españolas, en el año 2015, aquellas en las que el crecimiento del tejido empresarial ha sido más destacado también son las que más empleo han generado, en una relación de causalidad que va en esa dirección: es el mayor tejido productivo el que posibilita un incremento de la fuerza laboral.

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