El esplendido aislamiento

A pesar de lo que pronosticaban las encuestas y casas de apuestas, un 51.9% de los británicos ha pensado que los riesgos de salir de la Unión Europea son menores frente a las incomodidades de quedarse 48,1%, lo que pone de manifiesto que el pragmatismo británico ha fracasado frente a los mensajes emocionales y nostálgicos que añoran el “espléndido aislamiento”. Cosa que por otra parte no es de extrañar ya que las islas británicas siempre consideraron a Europa como «el otro», consistiendo su adhesión a la UE únicamente como una forma de alcanzar la prosperidad económica no la integración política. Esa prosperidad perseguida, lamentablemente se volatilizó con la crisis, lo que agravó ese sentimiento, no solo del pueblo británico, sino de otros movimientos populistas que consideran que aportan más de lo que reciben. Recuerde el lector que el Reino Unido generador del 17% del PIB europeo es un contribuyente neto de la UE aportando cada año entre 7.000 y 8.000 millones de libras anuales.

El nuevo escenario que irrumpe con el Brexit nos ha dejado perplejos, nadie se lo esperaba, incluso los mercados no lo habían descontado en su totalidad. El día anterior sin ir más lejos, las principales bolsas europeas registraban importantes ganancias, lo que daba a entender una clara apuesta por la permanencia de los británicos en la UE. Tras conocerse los resultados, las primeras turbulencias financieras; desplome de la bolsa, subida de la prima de riesgo, y caída de la libra esterlina han irrumpido cual fuego de artificio de San Juan. Pero a pesar de estos desplomes lo que procede es calma y serenidad. Contamos con unos bancos centrales que actuaran, lo que no quita que el camino no esté lleno de dificultades e incertidumbres tanto para la unión Europea como para el propio Reino Unido.
En efecto, la deserción del Reino Unido provoca una gran fisura en los vínculos que nos unen. No solo a nivel afectivo, recuerde el lector que la UE nació como un proyecto de paz y solidaridad que ahora más que nunca hay que preservar, sino que los lazos a nivel comercial, inversión directa, servicios financieros y flujos turísticos también se resquebrajaran. Probablemente el impacto adverso en términos de pérdidas de PIB y empleo sea más intenso para el Reino Unido que para el resto de países de la UE al dejar de beneficiarse de todos los tratados comerciales de los que disfruta por su pertenencia a la UE, lo que mermara sus relaciones comerciales. Un 44% de las exportaciones de Reino Unido tienen como destino la UE. Con la salida, no cabe duda de que estas se resentirán, al tener que renegociar todos los tratados que hasta ahora tenía firmados, incluidos los que tiene la Unión con terceros países como China. Por el contrario, las exportaciones de la UE al Reino Unido únicamente suponen un 8%, lo que hará que el impacto sea menor.
En cuanto a la City londinense, cuyo aporte al PIB ronda el 8%, perderá gran parte de su atractivo y ciudades como Fráncfort o París, abrirán sus puertas a los exiliados financieros.
Resulta prematuro y difícil valorar los efectos sobre la economía europea en su conjunto y graduar la intensidad por países. La mayoría de estudios que incluyen factores tanto en las relaciones comerciales como financieras, así como flujos de inversión y migratorios, sitúan a la cabeza de los países afectados a Irlanda, Holanda, Luxemburgo, Chipre y Suiza, y en un segundo vagón estarían Bélgica, Holanda y España. A pesar de ello y como señalaba anteriormente son momentos para la calma y la tranquilidad y ante el nuevo escenario los distintos Gobiernos deben demostrar una actitud firme y comprometida con el proyecto europeo. Es un reto de gran envergadura que exige decisión y liderazgo para contrarrestar los efectos adversos que se puedan derivar de1 proceso de incertidumbre abierto. Se debe aprovechar esta situación para avanzar hacia una mayor unión política, económica y comercial.
En definitiva, en estos momentos en que el Reino Unido esta activando el artículo 50 del Tratado de Lisboa para su desconexión, me viene a la memoria la siguiente frase de Churchill; “La seguridad y la prosperidad de Europa residen en su unidad”.