La importancia de la internacionalización de las empresas de servicios

Artículo de opinión de Almudena Semur, Coordinadora del Servicio de Estudios del IEE, en el diario Expansión, el 01 de julio de 2015.

Con el objeto de profundizar en la dimensión exterior de la empresa española, un primer estudio de la mano del IEE, CEOE e ICEX capitaneado por Rafael Myro, identificaba, con precisión, las fortalezas y debilidades de nuestro patrón exportador. Había que continuar la investigación analizando, esta vez, cómo incidía la Inversión Exterior en nuestra economía, no en vano, la atracción de inversiones en nuestro país alcanza ratios solo inferiores a los del Reino Unido y aumentarlos supone todo un reto que debe y puede conseguirse. Así, llegó un segundo estudio de la mano del mismo profesor en el que se analizaba tanto su evolución como la distribución sectorial, países de origen y destino, rentabilidad, así como el impacto en nuestra economía. Y es ahora, en el momento de escribir estas líneas, cuando se da por cerrada la trilogía en la que se analiza el papel que juegan los servicios en nuestras exportaciones. La batuta de esta importante novedad en la literatura disponible la toma el profesor Cuadrado que, junto a un elenco de expertos, nos arroja luz en tan prolífica materia. Y es que, como remarca el profesor, hasta hace poco, y a pesar de que los servicios representaban un peso importante en nuestra economía, tanto desde el punto de vista de ocupados como por su contribución al PIB, cuando se hablaba de exportaciones de servicios, el tema siempre se centraba en los productos industriales o en los ingresos por turismo. Incluso voces autorizadas afirmaban que la terciarización de la economía suponía poco menos que debilitar su fortaleza. Sin embargo, hoy en día, los incrementos de renta per cápita han posibilitado que los ciudadanos dediquen una proporción cada vez mayor de sus ingresos a la adquisición de servicios, ya sea transporte, ocio, educación, sanidad, cuidados personales, etc. Pero también han sido las propias empresas las que cada vez utilizan más servicios para producir los bienes que fabrican. Tal es el caso de los automóviles en el que cada vez es mayor la incorporación de servicios de diseño, tecnología electrónica, software, etc., o, el caso de productos de confección donde se incorpora un amplio volumen de servicios en la producción de cada artículo (diseño, publicidad, comercialización, financiación, postventa). Todo ello provoca que los servicios incorporados en las exportaciones de bienes supongan la mitad de su valor como media, porcentaje que, dicho sea de paso, se halla muy por encima si se compara con el de países como Francia, Italia, Holanda, Austria, Suecia y Alemania.
Una de las ideas que subraya el profesor Cuadrado es que los países no exportan sino que son las empresas. Atendiendo al perfil de la empresa exportadora de servicios, nos encontramos con que el 59% exporta a su propia Comunidad Autónoma, el 21% lo hace además al resto de España, y solo el 20% se lanza al exterior, siendo los principales destinos la Unión Europea (Francia, Alemania y el Reino Unido), EE.UU. y los países emergentes. La eliminación de la limitación del radio de acción, ya sea por restricciones geográficas o por barreras de tipo administrativo y de comunicación, supone todo un reto que España está en disposición de conquistar. Sin embargo, el porcentaje resulta alto si lo comparamos con otros países de nuestro entorno, como Alemania, donde el porcentaje es del 14%, o Francia, cuyo porcentaje asciende al 15%.
En cuanto al tamaño de la empresa exportadora, es en las medianas ( 50 -249 empleados) y en las grandes empresas (más de 249 empleados) donde se registra un mayor porcentaje de exportación, 31% y 32% respectivamente, frente al 18% en las pequeñas ( 10 -49 empleados), lo que correlaciona positivamente el tamaño de las empresas con la probabilidad de exportar. Naturalmente habrá otra serie de variables que resulten vitales, como es el caso de la productividad, la cualificación de los trabajadores o la calidad del servicio ofrecido.
En definitiva, como muestra este estudio, existen argumentos poderosísimos para motivar a las empresas del sector servicios a internacionalizarse más. Las diferencias en las ventas son importantísimas. Venden, como media, un 72% más, generan un 76% más de valor añadido, tienen un plantilla superior en un 33%. Además de tener una productividad por empleado superior en un 32%, una inversión en capital físico un 59% mayor, una inversión en I+D sobre ventas un 38% más elevada, y un mayor gasto en publicidad para diferenciar el producto, lo que, sin lugar a dudas, pone de manifiesto que la capacidad de exportar al exterior está relacionada con una mayor productividad y con un mayor salario por empleado.