Estrategia ‘made in China 2025’, un desafío para las grandes naciones industriales de occidente

China ha diseñado un ambicioso programa para modernizar su estructura productiva en la industria y conquistar nuevos mercados mundiales. Con la estrategia “Made in China 2025”, el país pretende dejar de ser el “taller del mundo”, el país de fabricación barata, para convertirse en un centro de producción de tecnología punta y avanzar gradualmente hasta llegar a ser una superpotencia industrial.

En los próximos diez años, la economía china apostará por fortalecer una serie de sectores estratégicos. Entre ellos destacan el sector aeroespacial, la telefonía móvil, el procesamiento de datos, la biotecnología, las energías renovables y la construcción de trenes de alta velocidad. Todo ello supondrá un importante reto para los principales fabricantes occidentales, entre ellos los alemanes, cuya fortaleza radica en estos segmentos de mercado.

En muchos ámbitos de la economía china, el nivel tecnológico es todavía bajo, pero ya hay sectores que comienzan a despuntar. Las marcas chinas de telecomunicaciones Huawei y ZTE, por ejemplo, ya están entre las más innovadoras del mundo. En el sector de trenes, China ha fusionado a los dos grandes fabricantes nacionales creando una empresa con 170.000 trabajadores que está dispuesta a hacerse un hueco en los mercados internacionales. La empresa alemana de ferrocarriles Deutsche Bahn, que cuenta entre sus suministradores de trenes a Siemens, Alstom y Bombardier, no descarta comprar en el futuro en el mercado chino.

El programa “Made in China 2025” supone una planificación estratégica a largo plazo. La automatización y digitalización de las fábricas chinas permitirán al país convertirse en un fabricante avanzado en tecnologías punta y, en consecuencia, en serio competidor para el resto del mundo.


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