España, el conjunto y las partes

Artículo de opinión de Joaquín Trigo, Director General del IEE, en El Economista, el 12 de noviembre de 2014

España, tal como está es lo bastante grande y capaz como para codearse con cualquier país. Lo ha sido y puede seguir siéndolo. Cataluña puede ser un país independiente tal como lo fue in ilo tempore y como lo son hoy otros países más pequeños que ella y que cuentan con más o menos ingresos por cápita. Sin embargo, la ruptura sería nociva para ambas partes y, especialmente, para la parte más pequeña que podría perder buena parte de sus clientes.

El partido que gobierna en Cataluña obtuvo el poder sin ofrecer los cambios que se están pidiendo ahora. Como quiera que el partido gobernante anterior había dejado deudas elevadas y la banca estaba apremiada, pronto no pudieron obtener más financiación de esta fuente y recurrieron a buscarla entre las familias y empresas, con lo que se pudo atender a algunas cosas, pero pronto se agotó. Seguidamente se optó por pedir ayuda al gobierno central que, también se había encontrado una situación similar y no estaba en condiciones de aportar lo que se le pedía, pues ni había medios ni se podía obtener sin cuestionar lo que se estaba acordando con la U. E. Tras eso, el Molt Honorable President de la Generalitat, señór Mas volvió a Barcelona. Pronto se empezó en los diarios, las estaciones de radio y los telediarios que España robaba a Cataluña y que ésta debería convertirse en un país dentro de la Unión Europea,

La salida de Cataluña de España y de Europa es factible. Aunque costosa. Estas rupturas son más dolorosas y largas de lo que parece. Las dos partes sufrirán con la rebaja en las relaciones entre Cataluña y España. Cataluña deberá buscar otros compradores pues la diferencia entre las ventas al resto de España, que es el principal comprador, y las compras que se hacen en España está cercana al doble. Probablemente una buena parte de esas empresas sitas en Cataluña llevaría una parte, o toda, de sus operaciones en otros sitios de España, que además están más cerca de sus clientes y tendrían un coste de suelo, nóminas y tasas más bajas.

Para apreciar las diferencias que se pueden generar basta con considerar que, según C-intereg (promovida por Ceprede y patrocinada por seis entidades entre las que está la Generalitat de Cataluña, para el análisis del comercio interregional español) los ingresos por ventas al resto de España fueron 49.389 millones de euros en 2011, mientras que, en el mismo año, las compras provenientes de España fueron 26.705 millones, lo que supone un saldo favorable para Cataluña de 22.684 millones. Por otra parte, en este mismo año de 2011 las ventas de Cataluña al resto del mundo fueron de 55.525 euros pero las compras que hizo en el extranjero de 70.850 millones, que no se hubieran podido comprar sin los ingresos provenientes del resto de España.

Desde el comienzo del pasado siglo Cataluña ha estado siempre en la avanzada de la economía española y sigue estando, pero las diferencias se han acortado mucho. Productos que solo se hacían en Cataluña, como coches, textil, vinos, medicamentos y otros, están en muchos sitios y con calidad. Aún hay varias áreas en que sigue siendo puntera, pero no única. El empuje del resto del país es importante y las propias empresas extranjeras que trabajan en España están contentas con los trabajadores, con su calidad y esfuerzo, así como con la actitud y la atención de las autoridades. También, Cataluña perderá la financiación que recibe del resto de España, en un entorno del 40% en la actualidad, las dificultades de los cambios, más allá de la pérdida de la producción de algunos productos, estará la reducción de población y el largo periodo de pérdida de presencia en la Unión Europea. Los catalanes, en general son ingeniosos y trabajadores, se adaptaran y saldrán adelante, pero cuando, como y para qué y para quien … es otro tema