El IEE presenta el informe de Coyuntura Económica ‘Mantengamos el pulso reformista’

  • El IEE ha presentado su informe de coyuntura económica, tras la reunión celebrada en noviembre, con destacados economistas del ámbito académico y de la empresa.

  • España ha llegado a la estabilización económica en 2013.

  • El proceso de reestructuración bancaria ha sido un éxito.

 

Madrid, 19 de diciembre de 2013. El Instituto de Estudios Económicos ha presentado su informe de Coyuntura Económica, número 59, elaborado a partir de las conclusiones obtenidas tras la reunión celebrada con destacados economistas el pasado 27 de noviembre. En el acto han intervenido José Luis Feito, Presidente del IEE, y Joaquín Trigo, Director General de dicha institución, para analizar la evolución económica en el Informe titulado “Mantengamos el pulso reformista”.

El análisis señala que el crecimiento económico en España se ha estabilizado en 2013. A lo largo de la primera mitad del ejercicio, la actividad frenó su ritmo de caída de forma mucho más acusada de lo que se esperaba, debido a la rápida estabilización de la demanda interna, de tal modo que, a la altura del tercer trimestre, la economía salió técnicamente de la recesión con un crecimiento mínimo del 0,1%. La previsión del PIB para el presente ejercicio es que cierre en un -1,2%, y en 2014, en un 0,9%, según el Servicio de Estudios del IEE. La superación de la situación de asfixia financiera sufrida el pasado año, gracias a la recuperación de la confianza de los mercados y al avance en los procesos de ajuste en los que se halla inmersa la economía, son los factores que han hecho posible esta evolución. Así mismo, el comportamiento de las exportaciones y de las importaciones está siendo muy bueno, por lo que cerrarán el presente ejercicio con un crecimiento del 5,8% y del 0,4%, respectivamente, y se espera que se mantenga para el próximo.

En cuanto al mercado laboral, la tasa de paro parece que ha frenado su ascenso, lo que obedece al continuo retroceso que sufre la población activa, además de la caída de la población en edad de trabajar, que cerrará el año en un 26,4%. En cuanto se recupere la actividad y crezcan las inversiones, se volverá a contratar trabajadores. La reforma laboral, aunque es claramente mejorable, apoyará extraordinariamente este proceso, que se producirá de forma más rápida e intensa de lo que ocurriría sin la misma, ya que se han eliminado buena parte de los desincentivos a la contratación que existían con la anterior regulación laboral. Por estas razones, la previsión de la tasa de paro para 2014 es del 25,4%.

La balanza de pagos por cuenta corriente ya es superavitaria. Entre enero y septiembre arrojó un saldo de 2.953 millones de euros, frente a -15.700 millones en el mismo periodo del año anterior. Este cambio de signo ha procedido del vuelco experimentado por el saldo de la balanza comercial de bienes y servicios, que también se ha vuelto superavitario, y del ligero descenso del déficit de las balanzas de rentas y transferencias. El hecho de que el saldo sea positivo significa que la economía ya no necesita endeudarse frente al exterior y que ya tenemos capacidad para empezar a devolver nuestra deuda.

La deuda pública mantiene un ritmo de crecimiento muy preocupante y va a seguir creciendo en los próximos años, lo que es muy peligroso en el contexto actual, ya que un resurgimiento de la crisis de la deuda despertaría la desconfianza de los mercados en torno a la solvencia de España.

Las Administraciones Públicas han generado, hasta septiembre, un saldo financiero negativo, equivalente al 5,3% del PIB en términos de Contabilidad Nacional, que se queda en el 4,8% si excluimos la parte del mismo que resulta de los rescates a las entidades financieras. En el caso de la Administración Central, el saldo fue del 3,5% del PIB, pero hay que recordar que su objetivo para todo 2013 es del 3,8%, por lo que el margen que queda es reducido. Ya está en marcha el proceso de la reforma de las Administraciones Públicas, que desde junio de 2013 ha llevado a cabo algunas transformaciones que se estima ahorren a las arcas del Estado más de 37.000 millones de euros hasta 2015. A septiembre de 2013, el Informe de seguimiento realizado por la Oficina para la Ejecución de la Reforma de la Administración confirma que el 7% de las medidas ya se habían ejecutado y más del 88% estaban en curso. Algún inconveniente de la reforma puede presentarse por la necesidad de pactar ciertos cambios de la misma con las Comunidades Autónomas, pero de culminarse con éxito, contribuiría a reducirse el tamaño de las administraciones y hacerlas más eficientes.

A pesar de que España ha llevado a cabo un número considerable de cambios y de reformas, el excesivo endeudamiento público y la situación del mercado de trabajo obligan a seguir acometiendo las transformaciones que establezcan las bases para garantizar el crecimiento. Así, entre otros pasos que se deben seguir, habría que avanzar hacia un marco tributario que reduzca la presión fiscal de las rentas del trabajo y del ahorro, fundamentado en la simplicidad y en la coherencia; diseñar políticas activas de empleo eficientes; acabar con la dualidad del mercado de trabajo; e implantar el modelo dual de aprendizaje. Respecto al proceso de reestructuración bancaria, este ha sido un éxito. Pero no hay que olvidar que existen todavía dificultades, fruto de la elevada correlación existente entre deuda bancaria y deuda soberana y la fragmentación financiera existente en el área monetaria común, por lo que es necesario avanzar en la Unión Bancaria europea.

España está sentando las bases de su economía futura. Necesita restablecer la confianza, con un marco regulatorio sencillo y eficaz, y corregir los desequilibrios macroeconómicos generados en la última fase. Y precisa buscar nuevas fuentes de crecimiento, mirando más a la economía real y menos a la especulativa. Son los inversores los que tienen la llave para arrancar, de nuevo, una economía gripada y que ha estado en el centro de las miradas de los mercados durante mucho tiempo. La puesta en marcha de políticas de oferta, que atraigan a los inversores hacia proyectos productivos, es el camino por el que España puede entrar en un círculo virtuoso que reactive la actividad económica, reduzca el desempleo y coloque el déficit público en niveles manejables.

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