No todo son noticias negativas

Artículo publicado por Almudena Semur, Coordinadora del Servicio de Estudios, el 26 de abril en El Economista

 

Los datos de la EPA del primer trimestre no son buenos. La ocupación disminuyó en un total de 322.300 personas, de las que 71.000 provenían del sector público y 251.000 del sector privado. Las comunidades más afectadas por el descenso son Andalucía 57.100 ocupados menos, Cataluña, (35.700) y Aragón (35.200). En cuanto a la cifra de paro, aumentaba en 237.400 personas, lo que nos hace llegar a la escalofriante cifra de 6.202.700 parados. Solo en un año el paro se ha incrementado en 563.000.

Al enfrentamos a la dureza de estas cifras es normal preguntarse si las reformas y ajustes emprendidos por el Gobierno van por buen camino y en el caso de que así fuera, por qué no se traducen en una menor destrucción de empleo. Si comparamos los datos de este trimestre con los del mismo trimestre de 2012, cuando todavía no había entrado en vigor la reforma laboral, se desprende que la evolución trimestral del desempleo avanza a un ritmo menor que el mío anterior, 237.400, personas este año frente alas 365.000 del año anterior, con lo que estas cifras ponen en entredicho las críticas recibidas por la reforma laboral en cuanto a que ésta iba encaminada a facilitar la destrucción de empleo. La reforma laboral ha podido resultar insuficiente en determinados aspectos, pero no ha resultado ser tan mala en cuanto a la destrucción de empleo. Nuestras altas cifras de paro vienen de la acumulación de muchos errores cometidos desde que hace seis años se inició la crisis. Resulta duro, pero el crecimiento y la generación de empleo solo se podrán abordar a largo plazo. Otro de los aspectos que hay que tener en cuenta de los datos del INE son las tasas de variación anual tanto del empleo público como del privado. La tasa de ocupación del empleo privado (-3,77%) es menor si  comparamos con todas las tasas trimestrales del año anterior. Por el contrario, la del empleo público (-8,32%) resulta mayor, que refleja que el ajuste en el sector público comienza tímidamente a notarse, a pesar de que la reforma de las Administraciones Públicas no se haya culminado.

Puestos a ver algún dato positivo, es saludable el aumento en 22.100 del número de nuevos empresarios o trabajadores independientes en estos momentos de recesión. Se puede argumentar que dicho aumento viene motivado porque ante la falta de contrataciones por parte de las empresas, muchos optan por reinventarse y crear su propia empresa. Aun y así, el dato es bueno e inyecta un soplo de aire fresco. Resulta de vital importancia brindar todo tipo de apoyo a estos nuevos emprendedores para que puedan ser capaces de llevar su pequeña empresa a buen puerto. Serán las pequeñas y medianas empresas las que, a largo plazo, constituirán el autentico pilar del mercado de trabajo, tal y como lo fue el Mittelstand en Alemania tras pasar por la crisis del año 90, la del año 2.000 y la del año 2007-2009. Si hacemos una comparativa del empleo en el resto de Europa desde el comienzo de la crisis en 2007, se observa que las tasas de empleo han ido bajando en muchos países de la UE aunque no en todos con la misma intensidad. Cinco estados -Alemania, Austria, Luxemburgo, Polonia y Malta consiguieron aumentar su tasa de empleo en este período. El promedio europeo se situaba en un 68,5% en 2012, según los últimos datos facilitados por Eurostat. En la cabecera de la lista en cuanto a empleo nos encontramos con Suecia, cuya casa roza el 80%, a continuación figurarían los Países Bajos (77,2%) y Alemania (76,7%). Austria y Dinamarca registran tasas por encima del 75%, mientras que el Reino Unido y Finlandia están en tomo al 74%. Estonia es el país mejor situado entre los nuevos miembros con un 72,1%, figurando a continuación la República Checa y Luxemburgo con cifras superiores al 71%. Chipre (70,2%), Francia (69,3%) y Lituania (68,7%) también logran superar el promedio de la UE. Entre los países más alejados de la media nos encontramos con Rumanía, Irlanda, Malta y Bulgaria con cifras alrededor del 63%. Hungría alcanza un 62,1%. España ocupa el penúltimo lugar en la clasificación. Desde 2007 nuestra tasa de empleo ha bajado diez puntos porcentuales llegando solo al 59,3%. Por último, Grecia cerraría la clasificación con un 55,3%.