Los estímulos y la austeridad

Artículo publicado por Joaquín Trigo, Director General del IEE, el 17 de marzo en La Vanguardia

 

Las medidas del Gobierno para pagar el coste de la deuda y reducir -al menos un poco- su principal, se han conseguido gracias al aumento de la recaudación fiscal. Esas medidas, junto con algunas reducciones de gastos y cierres, permitieron cumplir con las obligaciones pendientes. La mejora de imagen del país ha contribuido a la reducción de los tipos de interés y, junto a las mejoras en la exportación, que el “European Economic Forecast” espera una mejora que dejaría la balanza por cuenta corriente en un saldo positivo del 1% del PIB.

Lo expuesto se ha visto como mejoras que, sin embargo, no eliminan otros datos aciagos, como la previsión del Instituto de la Economía Mundial que en el diciembre pasado anticipó en España una tasa de paro que llegaría al 27,9% (en la UE, sólo estará por encima Grecia que ahora está por debajo de España). En otro ámbito el “IND World Competitiveness Yearbook” de 2112 ubicaba la posición de España en puesto 51 de un total de 59.

El resultado del aumento de los impuestos ha sido claro, pero también doloroso para familias y empresas, además de ser proclive  a facilitar el aumento de la economía irregular y el paro. Una de las respuestas sugiere volver a los estímulos y la otra persistir en lo actual. En realidad los resultados de los estímulos del tipo “plan E” son, en el mejor de los casos, efímeros. Por su parte, la sobriedad tiene un doble límite, en cuanto a la presión y la duración. Ambos remedios son inocuos frente a una parte relevante de los problemas del país: las empresas públicas y administraciones subcentrales.

A fines del año pasado el número de empresas públicas de las Comunidades Autónomas (CC. AA.) estaba ligeramente por encima de los dos millares. Al comienzo del año el Gobierno había previsto eliminar 675 entes y sólo consiguió lo consiguió con 120. En el tercer trimestre de 2012 el volumen de la deuda de los entes públicos de de las CC. AA. era algo superior a los 12.182 millones de euros. Por otra parte, a lo largo del pasado año el número de asalariados de las empresas públicas de la Administración General del Estado, las C. A., y los ayuntamientos aumentó en 7.500 personas. Sin embargo, en el mismo año, el número de asalariados en las Administraciones Públicas se redujo en un 6,6% quedando en una holgada cuantía de 2.753.000 después prescindir de 193.700 trabajadores.

Los Ayuntamientos y las C. A. no tienen impedimentos ni vocación para crear empresas, sin embargo lo hacen a menudo, tanto por su cuenta como conjuntamente con otros. Eso permite contratar sin pasar por oposiciones fijadas ad hoc, de las  que permiten a un tribunal experto y neutral conocer la preparación e idoneidad de cada opositor. Las empresas también son cautas con la contratación porque arriesgan su futuro. Por el contrario, en manos de personas sin conocimientos adecuados y con decisiones ajenas a su peculio, difícilmente lograrán los resultados que permitan el mantenimiento de la actividad y las prestaciones que consiguen los expertos, especialmente si estos participan en el reparto de las ganancias.

El déficit del Estado en términos de contabilidad nacional alcanzó en enero 12.729 millones de euros mientras bajó la recaudación de impuestos un 20%. Esto, reforzado por el aumento del paro sugiere que puede aumentar la economía irregular, lo que es delicado porque España, según “IMD World Competitiveness Yearbook” 2012, ha bajado puntos en el ranking de 59 países relevantes y está en el puesto 51. El antes mencionado aumento del paro pueda irse a aumentar la economía irregular y, con ello, deteriorará la recaudación. Por otra parte, gracias a que el tesoro ha conseguido colocar letras a los tipos de marzo del año pasado, se ha visto que se podría mantener y mejorar la racha conseguida, con lo que se entraría en la recuperación.

El viejo dicho recuerda que el dinero mejor ganado es, el no gastado. Esto vale para todas las administraciones públicas, para las empresas y familias, pero sobre todo las primeras, que manteniendo la recaudación, deberían centrarse más en evitar el crecimiento de la economía irregular. Haya algunos signos en este sentido, por ejemplo, el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) aprobó la pasada semana un protocolo de detección de fraude que se aplicará a todas las entidades en las tenga presencia.

En el lado realista de la balanza no hay estímulos ni penalizaciones. Hay trabajo y resultados. El “European Economic Forecast” anticipa que la balanza por cuenta corriente pasará desde el 0,7 de 2012 al 1,4 de 2013. En España, el Instituto Nacional de Estadística informa que los impagos en las compras a plazos han bajado un 9,4% en el mes de enero con lo que son nueve los meses de descensos. Falta que, del mismo modo que la UE ayuda a los países, en España las C. A. hagan lo mismo en su ámbito. No siempre es cosa de ayudar, basta con que cada una deje de ser un problema para el resto.