Más empresarios, más puestos de trabajo

Artículo publicado por Almudena Semur, Coordinadora del Servicio de Estudios, el 15 de febrero en Expansión

 

En Europa en general y en España en particular, necesitamos más empresarios para volver a crecer y generar empleo. De esta manera evitaríamos desayunarnos con noticias del estilo de cuánto se ha disparado el endeudamiento público respecto al PIB, o de cómo sigue creciendo la destrucción de empleo.

Irremediablemente tenemos que luchar contra este estado del malestar que últimamente nos apodera. Es obvio que para salir de esta situación, no nos queda otro remedio  que persistir en los ajustes y en las reformas  emprendidas, mal que nos pese. Solo con políticas largo/placistas y reformas que ayuden a recuperar la senda del crecimiento, seremos capaces de generar empleo.

A falta del ajuste en el  sector público, que por cierto,  no se debería demorar, y de cambios  normativos de gran calado como puede ser el destinado a contener el insostenible gasto en pensiones,  o  el dirigido a aprobar la  ley que garantice la Unidad de Mercado. Uno de los  desequilibrios en cuya corrección más se ha avanzado es en el de la competitividad -costes,  medida por los costes laborales unitarios. En el segundo trimestre de 2012 habíamos conseguido reducir los costes laborales unitarios en el conjunto de los sectores económicos  en un 2,3%, mientras que en  la zona euro crecieron el 0,3%  e incluso  ascendieron   al  1,4% en Alemania. Lejos quedan esos años entre el 2005 y el 2011, en los que España registraba tasas del 3,5%, que nos situaban por encima de países como el Reino Unido, Irlanda, Portugal y Alemania.

Pero, a pesar de haber adquirido esta ventaja competitiva, a nuestras empresas les cuesta competir con otros países, que nos aventajan al compensar sus mayores costes laborales con una actividad más intensa en la  innovación de los productos y servicios ofrecidos. Según la encuesta publicada por Eurostat 2010 en la que se analiza el porcentaje destinado a innovación por las empresas de la UE, un 52,9 % de las empresas con más de 10 empleados  realizaron algún tipo de innovación  de productos y procesos entre el 2008-2010. Alemania, como en casi en todo,  figura a la cabeza del ranking con casi un 80% de empresas innovadoras, mientras que España  se sitúa  por debajo de la media, teniendo únicamente un 41,4% de empresas innovadoras. Estimular y potenciar la inversión privada en I+D mediante la creación de institutos tecnológicos privados que pudieran ofrecer tecnología a precios competitivos a la  PYME,  aumentaría  en gran medida la competitividad de nuestras empresas.

Necesitamos más empresarios y más empleo para crecer, a pesar de la poca predisposición que hay para ello. No solo en España, sino en todo el ámbito de la Unión Europea. Veamos. Solo un 37%  de los europeos  prefieren ser empresarios, frente al 51% de EEUU, el 56% de China o el 63% de Brasil. En España sólo un 35% de los encuestados manifestaron  su interés por trabajar por cuenta propia, cifra que no resulta excesivamente alentadora. Incluso hay otros países  dónde el interés todavía es menor. Tal es el caso de Alemania  en el que solo un 29% muestra predisposición, Dinamarca (28%), Finlandia (24%) o Suecia (22%), aunque conviene recordar  que tienen unas tasas de paro que ni de lejos se asemejan a la española.

Ante tan poca predisposición empresarial, Europa ha  reaccionado diseñando  el denominado “Plan de acción del empresariado 2020”, tendente a fortalecer el espíritu empresarial y generar un cambio radical en la cultura empresarial. Mediante el plan, no solo se pretende lograr un cambio en la percepción del papel que se le atribuye al empresario en la sociedad, sino que el plan procurará facilitar la creación de empresas a una serie de grupos de población que hasta ahora han estado poco representados,  como pueden ser las mujeres, las personas mayores, a los que lejos de considerárseles chatarra, por su experiencia y conocimientos conviene potenciar, los inmigrantes, los desempleados y los jóvenes.

El Plan entre otras cosas, apoyará a las nuevas empresas en las fases mas criticas de su ciclo empresarial. Recuerde el lector que la vida media para el 50% de PYMES es de 5 años. Además de mejorar los instrumentos de acceso a la financiación, sin olvidar la introducción de medidas  que reduzcan el riesgo asumido por las entidades financieras.

La simplificación de la transmisión de empresas: cada año se transmiten en Europa en torno a 450.000 empresas, afectando  a aproximadamente a dos millones de trabajadores. Junto con el hecho de  dar una segunda oportunidad a los empresarios honrados después de una quiebra, son otras de las directrices recogidas en el Plan.

En definitiva, como dice el Comisario Antonio Tadjani: “más empresarios significa más puestos de trabajo, más innovación y más competitividad”. Pongámonos a ello.