Nuevos problemas en la economía

Artículo publicado por Joaquín Trigo, Director General del IEE, el 12 de diciembre en El Periódico de Cataluña

 

La crisis está asentada sobre los excesos de crédito de las Administraciones Públicas, los de las familias, los de las empresas y los las entidades financieras. Ahora aparece un quinto pilar procedente de la reducción de la calidad de las hipotecas. Estas son créditos con garantía personal del titular de la propiedad que se ha comprado más la afectación del piso o casa comprado con ese crédito y, a veces, con un garante adicional. Esa doble o triple garantía da seguridad, facilita a las entidades que financian esas compras que, si lo desean, puedan usarlas como afianzamiento para obtener nuevos créditos que sirvan para muevas operaciones.

La hipoteca es producto muy superior a la mortage, que es un crédito con garantía legal, esto es, la vivienda que ha permitido comprar. El acreditado puede romper el pacto y devolver la llave. Como eso es poco seguro, al comienzo de la crisis en los UU. EE., esos títulos se mezclaron para que, si algún acreditado incumplía en sus pagos, quedasen los otros dando seguridad de cobro. Esa seguridad mostró ser falsa y dio lugar al inicio de la depresión de medio mundo que, ahora, persiste. Curiosamente, en España, donde la mayor parte de las viviendas son propiedad de las familias y donde la solidaridad funciona, se insta a reformas que rebajen la calidad de estos créditos sin considerar los efectos que generaría.

La reducción de la calidad de la garantía llevaría a un aumento en el coste del crédito para compensar el mayor riesgo, así como de información de cada operación mucho más alto, lo que reduciría las opciones de muchas familias, especialmente las más jóvenes y las de menores ingresos. Por otra parte los acreditados, especialmente los extranjeros que obtuvieron aquí su vivienda podrían optar fácilmente por “devolver la llave”. Estas y otras incitaciones degradaría la calidad de los inmuebles y, entre otros efectos, promovería la reducción de compras realizada por foráneos, reduciría sus visitas y con ello se resentirían el turismo y sus aportaciones.

Las dificultades asociadas a la situación de debilidad económica no necesariamente llevan al desahucio. De hecho las entidades financieras tienen más interés en facilitar a sus clientes vías de capear situaciones delicadas y, suelen hacerlo de distintas formas que, en general, consisten en dar plazos en los que el pago se reduce y se vuelve a la situación inicial cuando se supera la dificultad sobrevenida. Una buena proporción de los desahucios, se refiere a arrendatarios de pisos o locales que no pueden pagar.

Según datos del Banco de España, en torno al 75% de las familias española cumplen con sus compromisos de pago. Cambiar lo que ha funcionado y permitido llegar a tener la más alta tasa de propiedad de viviendas del mundo sería improcedente.