Cuidar el sector hipotecario

Artículo publicado por Joaquín Trigo, Director General del IEE, el 28 de noviembre en El Periódico de Cataluña

 

Gran parte de las familias  españolas han conseguido ser propietarias de su  vivienda. Han concentrado en ella buena parte de sus ahorros y han ayudado, los que han podido, a sus hijos para que consiguieran lo mismo. El recurso al alquiler  solía ser transitorio hasta que hubiera seguridad en cuanto a ingresos.  Las familias de clase media, con el  tiempo y si todo iba bien, se atrevían  con la segunda residencia.

Según el INE, en el 2010, el 83%  de la población española había conseguido tener una vivienda habitual  en propiedad. En Alemania es más habitual el arrendamiento. En Portugal, por el contrario, se recurre  más a la compra. Las preferencias  por una u otra opción dependen de  las normas y la oferta.

Con el euro se contó con una moneda sólida, fácil acceso al crédito  y baja tasa de interés. La oferta trataba de colocar viviendas y créditos  con cifras tentadoras que, en algún  caso, llegaban a incluir mobiliario y/o la financiación de la compra de un  coche. Las promotoras confiaban en  la continuidad de la racha y el empujón de la inmigración y obtenían  permisos de construcción.

Cuando cambió la marea no todo  se convirtió en lo contrario. Las viviendas menos apalancadas (según la Asociación Española de Banca, el  97% de las familias con hipoteca responde a sus obligaciones de pago)  mantienen su apreciación mientras  que, una parte de las otras, tiene algunas dificultades que pueden llevar a la ejecución hipotecaria.

En el segundo caso, tanto los inquilinos como las entidades financiadoras tienen problemas que, en  general, se han arreglado por vía de reestructuración o refinanciación  de las hipotecas de modo que, según  datos de Ministerio de Economía  Competitividad entre el 2009 y septiembre del 2012, el número de desahucios de primera vivienda estaría  cifrado entre 4.000 y 15.000.

El número de ejecuciones totales  es superior a estas cifras, porque incluye locales comerciales, naves, segundas viviendas… o desahucios instados por las administraciones públicas o el sector privado.

La situación económica del país  es delicada y eso afecta a muchas familias y también a la banca. Para todos ellos es importante mantener en  lo posible el valor de las viviendas.  En esta línea, el Gobierno aprobó el  16 de noviembre el RDL 27/1012 que  menciona las situaciones de especial vulnerabilidad que permiten  acogerse a la suspensión de los lanzamientos durante dos años. Y la  banca propone ampliar el ámbito de aplicación del código de buenas  prácticas y facilitar que los deudores  con dificultades financieras puedan  reordenar su crédito. Son buenas noticias porque buena parte del patrimonio del país está en el parque de  viviendas. Si se deteriora todos saldremos perdiendo.