Degradación y crisis

Artículo de Joaquín Trigo, Director General del IEE, publicado el 29 de junio en El Periódico

 

La pérdida de empleo y de empresas, el aumento de la deuda, el déficit exterior, la carga creciente de la tributación degradan las expectativas y reducen la voluntad de enfrentar las contingencias sobrevenidas. Los grandes datos afectan a la percepción del presente, pero se ven como algo lejano y sobre lo que poco se puede hacer. Por el contrario las cosas pequeñas y cercanas instan a actuar poniendo las barbas a remojar. El problema está en que las cosas cambian de un día a otro sin dar paso a entender las causas y atisbar los remedios.

La familia F, a fines del 2008 compró dos pisos. No eran ricos pero ahorraban y tenían tres años hasta el retiro. Les dijeron que el interés era bajo, que en el marco del euro se mantendría y, en última instancia, la hipoteca se podía pagar con el arrendamiento. La economía, el empleo y la población crecían animando a la compra. Poco después se enteran de que una crisis inmobiliaria en los UU. EE., afecta a la liquidez del país, al valor de la moneda y la banca. Algunos grandes bancos deben ser tutelados y revendidos por el Gobierno que, también, debe supervisar alguna empresa de seguros. Tras esos pasos, el conjunto de la actividad económica se debilita y aumenta el paro. Como el mundo está interconectado, los bancos de Islandia quiebran, hay dificultades en algunas entidades financieras de Europa y algunos países no pueden de hacer frente a su deuda.

En España, la suma de la deuda de familias, empresas y Administraciones Públicas- Triplicaba el Interior Bruto. Se oye que hay entidades financieras un valor de los activos es inferior al volumen de la deuda. La familia X tiene bonos de un país con dificultades, pero en pequeña cantidad. Tenía títulos subordinados emitidos por dos Cajas de Ahorro que pagaban el interés y ahora se han convertido en acciones sin dividendos, ni precio. Esas cajas y otras se unen dando lugar a otras mayores … dicen que para bien.

Los F, recibieron los pisos más tarde de lo esperado, no encuentran compradores y los alquilan, aunque muy por debajo de lo que pensaban. En su ciudad de provincias se paga el IBI y el ayuntamiento cobra tasas por algunos servicios. El final de la obra fue deficiente y un día cae la puesta de hierro del garaje, que a su vez se inunda. La propiedad paga las obras, un administrador que la gestione y un portero. Algunos propietarios no pagan a la Caja ni a la diputación que recauda por cuenta del ayuntamiento ni a la comunidad, pero alquilan «sus» pisos (sin declararlos) a personas «raras». El primer año los inquilinos, los normales, exigen una rebaja, acorde los precios de la zona. Estos gastos se llevan algo más de todo lo que pagan los inquilinos. Al Señor y Sra F les recortaron el sueldo el sueldo, no esperan un retiro holgado, pero otros están peor. El hijo mayor, perdió su empleo, ahora es autónomo y trabaja con su hermana. Saben que otros están peor y que se saldrá de esta, mientras trabajan esperan.