IEE/Instituto de la Economía Alemana: Reflexiones para convertir al euro en una «auténtica» moneda

El  director del Instituto de la Economía Alemana Michael Hüther y el economista-jefe del DekaBank alemán Ulrich Kater se plantean una serie de reflexiones en torno a la moneda europea y su futuro.

 

Actualmente parece observarse un sentimiento casi de euforia entre aquellos que siempre han defendido que el euro estaba condenado a fracasar. Los gestores de fondos de EE.UU. y Gran Bretaña hablan abiertamente del ocaso de la moneda europea. Las críticas y las dudas están justificadas, pero son pocas las voces que aportan ideas sobre lo que se debe y puede hacer en esta situación.

 

Los ajustes en los países en crisis están en marcha –corrección de los déficit primarios, ajustes de costes laborales y precios, etc.- pero a la velocidad que permite la política y no a la que desearían los mercados de capitales. Los ajustes son necesarios para que los países puedan salir de la crisis, pero no suficientes para reconciliar a los mercados de capital con el euro. Para ello habrá que realizar, además, una serie de reformas institucionales en la unión monetaria.

 

El nuevo pacto fiscal de marzo supone un importante avance en esta dirección y equivale, de hecho, a una cesión de derechos nacionales de soberanía. Es muy importante que el nuevo pacto fiscal se aplique de forma creíble y permita establecer una estricta vigilancia presupuestaria por parte de la Comisión Europea con sus correspondientes mecanismos de sanción.

 

¿Qué nos queda por hacer? Grecia debe ser aislado como caso excepcional. Si fuese necesario los restantes países de la eurozona deberían bloquear los programas de crédito a Grecia, a pesar de los costes implícitos, y provocar así su salida del euro para frenar la estrategia de no-cooperación por parte de Grecia.

 

Pero lo decisivo en los dos próximos años serán la disciplina y constancia en Portugal y España, de las que no hay ninguna duda en estos momentos. Los programas de ajustes darán sus frutos gradualmente. Las causas de la crisis en los países deficitarios son obvias: un dinero demasiado barato con una productividad demasiado baja. De ahí que estos países tengan que apostar por la desregulación, innovación y competitividad.

 

En nuestra opinión, el camino iniciado por Europa –crédito a cambio de reformas- va a funcionar. No obstante, la consolidación fiscal se debe realizar en un tiempo realista. Mientras los estados miembros trabajen por mejorar la competitividad –problema clave de Europa –el BCE podrá apoyar el proceso con sus instrumentos. Al mismo tiempo habrá que reflexionar sobre la profundización de la integración política que es una condición sine qua non para convertir el euro en una “auténtica” moneda.