El dinero cambia…para bien

 Artículo de Joaquín Trigo, director general del IEE, publicado el 13 de mayo en La Vanguardia.

 

La Comisión Europea emitió el 26 de abril del 2012 un comunicado de prensa para garantizar la aplicación de las normas de la Unión Europea en el ámbito del dinero electrónico (esencialmente la Directiva 2009/110/CE). Con este fin, invita a Bélgica, España, Francia, Chipre, Polonia y Portugal a que notifiquen a la Comisión Europea, en un plazo de dos meses, las medidas que vayan adoptar para actualizar su legislación nacional con arreglo a la última directiva sobre el dinero electrónico. El 4 de mayo, el BOE número 108 presenta las 20 páginas del RD 778/2012 de régimen jurídico de las entidades de dinero electrónico. Con esto, el Gobierno pretende facilitar el acceso a la actividad de emisión de dinero electrónico y estimular la competencia en el sector.

 

Con una u otra cuantía todos somos usuarios del dinero. Sabemos lo que es, para qué sirve y el esfuerzo necesario para obtenerlo. Sin embargo, se dedica poco o ningún tiempo a reducir el coste de utilizarlo en términos, por ejemplo, del tiempo para llevarlo al banco obien de sacarlo, del riesgo de perderlo,que nos lo quiten o de que nos coloquen alguna pieza falsificada, del tiempo dedicado a pagar, de la pérdida de intereses por tenerlo en casa o en el bolsillo… También para el comercio hay costes porque el cobro también comparte el tiempo de los pagos, se deben rellenar las cajas registradoras, se ha de llevar al banco el exceso de dinero, existe riesgo de robo y de aceptación de falsificaciones, etcétera.

 

Para la administración pública, el efectivo tiene dos caras. Por un lado le permite obtener ingresos por la emisión de billetes y monedas y otras actividades inclusas en el denominado señoreaje, pero, en contrapartida, eso tiene coste de materiales máquinas y sueldos de personas expertas, la elaboración, custodia, transporte, recuperación a través de ingresos con nuevos transportes, distribución a la banca, detección y persecución de la falsificación, etcétera. Por otra parte, en la economía irregular el dinero en efectivo es necesario para operar al margen de la legalidad fiscal, lo que reduce la recaudación vía impuestos y genera una competencia desleal para con quienes cumplen con las leyes. Además, no siempre la política monetaria es la más adecuada ni tampoco se conoce la cantidad idónea.

 

Las monedas se usan desde hace más de mil años y los billetes desde apenas unos siglos. De la existencia de las tarjetas de crédito hace mucho menos tiempo, pero su uso crece porque beneficia a compradores y vendedores. Estos, en España, mencionan que su aceptación se hace por la comodidad y facilidad de pago. Por su parte, la demanda de los clientes, responde a criterios de seguridad y rapidez. En las compras por internet, el 70,8% de las transacciones que se realizan en España se hace por tarjeta y, en los establecimientos, el 38%, cantidad que en Catalunya sube hasta el 45,6%. Son cifras curiosas, especialmente porque tienen un recorrido interesante tanto por la comodidad y seguridad como por la reducción del coste de la transacción.

 

Un estudio de la consultora Dot.Econ estima que la sustitución del efectivo por los pagos electrónicos liberaría recursos que permitirán aumentar el producto interior bruto europeo en un 3% y elevar el empleo en más del 2%. Para una compra de 100 euros, el coste total de uso del efectivo está en torno a 3 euros, mientras el uso de la tarjeta de débito (el crédito tiene otros cargos) quedaría en 1,2 euros. Dado que el uso de los pagos electrónicos que se hace en España es inferior a la media de la Unión Europea, el impacto sería mayor, aunque, en situación actual, el impulso a la contratación laborar sería menos enérgico. En cuanto a la ventaja de la reducción de la economía irregular, que es más importante donde más abunda, la posibilidad de reducir el coste de las transacciones normales es un acicate para reducir esta actividad y, consecuentemente, la competencia desleal que conlleva.

 

En el ámbito de la electrónica, la innovación es rápida. Hace casi diez años que la tecnología PayPal permite pagar a través de teléfonos móviles en unos 350.000 establecimientos de todo el mundo. Y, en España, estará disponible a final del verano sin necesidad de contacto físico, con opciones a diversos monederos electrónicos y más seguridad. Estas oportunidades recuerdan que, a veces, lo que se percibe es sólo una parte de la realidad, de modo que la rutina obstruye la atención por lo nuevo, se pierden las ocasiones de conseguir algo mejor y el hábito actúa como una barrera que, por desconocida, no puede superarse.