El chequeo

Artículo de Joaquín Trigo, Director General del IEE, publicado en abril en Actualidad Económica

 

The Heritage Foundation ha presentado la decimo octava versión de su Índice de Libertad Económica. El análisis se aplica a 184 países pero con datos completos de 179 que corresponden a la segunda mitad de 2010. La entidad ha vuelto a demostrar, que la libertad en el área económica está correlacionada directamente con el crecimiento del empleo, de la renta per cápita y la mejora de la sostenibilidad gracias a la financiación interna, una posición exterior holgada y la asignación de recursos al margen del albedrío de los gobiernos derrochadores.

 

Se usaron 10 indicadores: Derechos de propiedad, ausencia de corrupción, libertad fiscal, gasto público, libertad empresarial, libertad laboral, libertad monetaria, libertad de comercio, libertad inversión y libertad financiera. La puntuación de cada uno se hace sobre 100. Respecto al año anterior hubo aumento de la libertad económica en 75 países, retroceso en 90 y 14 permanecieron sin cambios.

 

En el conjunto europeo se analizan 43 países, uno sin puntuación (Liechtenstein) y dos sin mención (Andorra y Mónaco). Este grupo supera la media mundial en siete de los indicadores utilizados. El mejor ubicado es Suiza con una media de 81,1 y el peor Ucrania con 46,1. La puntuación de España fue 69,1.

 

Esta información, más allá de la descripción, las comparaciones y la variación -la puntuación de España bajó el último año un 1,1- incita a usar los datos aportados. Como quiera que el criterio básico, esto es, la libertad económica, propicia el crecimiento económico y ha probado su pertinencia, las mejoras que se introduzcan en cada criterio, especialmente en los más débiles, redundarán en progresos significativos y rápidos.

 

En lo concerniente a España, los valores más bajos se concentran en el apartado del gasto público y en el régimen laboral. El primero está afectado por el crecimiento de todas las Administraciones Públicas, que drenaron buena parte de la financiación disponible, aumentaron sus plantillas, financiaron obras necesarias – otras irrelevantes, algunas inacabadas y otras sin uso-, crearon nuevos derechos, subvencionaron lo interesante más lo irrelevante … dejando las cajas vacías, las facturas sin pagar y la deuda desorbitada. También se endeudaron las familias y empresas. Éstas ya han iniciado su doloroso y largo proceso de reducción de su deuda. También el nuevo gobierno se ha estrenado, entre otras cosas, con una triple actuación en los dos aspectos citados, procediendo a reducir gastos y generar más ingresos por la vía de aumentar impuestos. En el segundo con un conjunto de medidas que reducen barreras, que favorecen la contratación tiempo indefinido, estimulan la formación y, entre otras circunstancias, facilitan adecuar las plantillas a la coyuntura del mercado.

 

El resultado del nuevo rumbo requiere tiempo porque el aumento de las carga fiscales -parte de cuya aportación se destina al pago de la deuda y, en lo posible, a la reducción del principal pendiente, rebaja la capacidad de pago e inversión de las familias y empresas. La reducción del gasto público innecesario favorece el crecimiento, pero la reducción de gasto privado lo frena, al menos hasta que las AA. PP. adecuen su gasto a su ingreso. En el ámbito laboral queda bastante por regular y pautas que mejorar, como el absentismo injustificado, representación sindical etc.

 

Hay otros dos aspectos relevantes que reducen la media española. La libertad fiscal (61,3) y libertad frente a la corrupción (61,0). Sobre lo primero basta mencionar que, en la fiscalidad de las empresas, sólo hay dos países europeos con mayor gravamen que España: Francia y Bélgica, y en el resto del mundo otros dos: Japón y EEE. UU.

 

La puntuación mejora en Derechos de Propiedad con 70,0 puede parecer excesivo a los afectados por intromisiones y cambios de algunos Ayuntamientos. El 80,0 de las libertades financiera y para invertir suscitan menos discrepancia. La libertad de creación de empresas -81,3- es cierta, pero el proceso para constituirlas es de los más complicados del mundo. El 81,5% de la libertad monetaria se debe al euro. La de mejor puntuación, libertad de comercio con 87,1%, difieren mucho en el tramo minorista según ciudades.

 

Lo expuesto ayuda a decidir pero el exterior también cuenta: coste de la deuda, ritmo de su reducción, precio del petróleo, recesión en ciernes, Portugal (que Dios guarde)…