El IEE presenta el informe de coyuntura económica “Nuevas medidas imprescindibles de ajuste”

El IEE ha presentado un informe de coyuntura económica, tras la reunión celebrada el pasado mes de mayo.

Bajo el título de “Nuevas medidas imprescindibles de ajuste”, el informe insiste en el lento avance en el proceso de corrección de los excesos cometidos durante la etapa de expansión económica.

Entre las medidas que se deben tomar destacan las reformas estructurales y la reforma de la negociación colectiva.

Madrid, 7 de julio de 2011. El Instituto de Estudios Económicos (IEE) ha presentado su informe de coyuntura número 54, elaborado a partir de las conclusiones obtenidas en la reunión celebrada el 27 de mayo, en la que participaron destacados economistas del sector privado y de la Universidad. En el acto han intervenido José Luis Feito, Presidente del IEE, y Gregorio Izquierdo, Director del Servicio de Estudios de dicha institución, los cuales han analizado la evolución económica nacional e internacional, así como las perspectivas para los próximos meses.

El informe destaca que las perspectivas de la economía mundial han mejorado en los últimos meses, aunque la recuperación no es homogénea en todas las áreas económicas. Al mismo tiempo, todavía no han desaparecido las amenazas procedentes de la situación del sistema bancario, de la crisis de la deuda soberana y de la evolución de los precios de las materias primas, que afectan básicamente a las economías avanzadas. Además, ya son tres los países europeos los que han sido rescatados ante la imposibilidad de hacer frente a las elevadas primas de riesgo exigidas por los mercados ante el serio deterioro de sus Cuentas Públicas. En el caso de Grecia, la única salida posible sería una reestructuración, pero existe el temor de que esto pueda generar un nuevo tsunami financiero, ya que su problema es de insolvencia.

Lenta recuperación económica en España
España, junto con las economías intervenidas, se encuentra en el furgón de cola de la recuperación europea. El crecimiento sigue siendo extremadamente lento y las cifras del primer trimestre del año han puesto de manifiesto la incapacidad de la demanda nacional para impulsar la economía. El lento avance en el proceso de corrección de los excesos cometidos durante la etapa de expansión es lo que impide que tanto el consumo como la inversión puedan iniciar su remontada a medio plazo. Por el momento, solo las exportaciones están manteniendo a flote la economía nacional, pero su capacidad de arrastre también es muy limitada, debido al reducido tamaño del sector exportador y al elevado contenido en importaciones de las exportaciones españolas. Por otra parte, España se mueve continuamente en la frontera que separa los países que tienen que ser rescatados de los considerados fuera de peligro. El principal riesgo al que se enfrenta nuestra economía es que pueda caer finalmente del lado de los primeros.

Respecto al mercado laboral, de acuerdo con la EPA, la caída intertrimestral del empleo, en el primer trimestre del año, fue mayor que en el trimestre anterior, un 0,8%. La tendencia a la suavización en el ritmo de caída de la ocupación se frenó en los dos últimos trimestres de 2010, manteniéndose desde entonces estable, o incluso con una ligera aceleración en este primer cuarto del año. Una de las evoluciones más destacables a lo largo del pasado ejercicio, que se ha mantenido al comienzo del actual, fue el descenso de la población en edad de trabajar, que se redujo en 78.000 personas. Esta disminución se concentró, muy probablemente, en la población extranjera. De acuerdo con las proyecciones del INE, la población en edad de trabajar se va a mantener a partir de ahora a la baja, lo que podría constituir un alivio, puesto que ayudará a reducir la presión sobre la tasa de desempleo. La población activa creció en 2010 entre los españoles, pero se redujo entre los extranjeros. También esta tendencia se ha mantenido en el primer trimestre de 2011. El número de desempleados se situó en 4,9 millones, lo que dejó la tasa de paro del primer trimestre del actual ejercicio en el 20,3%. Entre los extranjeros, ésta fue del 32%, mientras que entre los españoles fue del 19,3%. La tasa de paro juvenil alcanza el 45%.

En términos de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo, el descenso del empleo en el primer trimestre del año fue muy semejante al del trimestre precedente. El número de horas trabajadas, sin embargo, creció un sorprendente y difícilmente explicable 1,2%, lo que constituye otro dato incomprensible de la Contabilidad Nacional del primer trimestre del año. En vista de las limitadas perspectivas de crecimiento, no cabe esperar una mejoría en el comportamiento del empleo durante este año, que se reducirá un 0,5%, elevándose la tasa de paro media anual hasta el 20,4%.

Reformas estructurales
España experimenta uno de los episodios más negros, si no el mayor, de su historia económica. Pocos son los agentes que han podido sortear las consecuencias de la agudísima crisis que se ha asentado en nuestro país fruto de unas reformas que, o bien han sido demasiado laxas o aún no han llegado a implementarse. Pendiente está la reestructuración de nuestro sistema financiero; postergada la negociación colectiva; incompleto está también el plan de consolidación presupuestaria; parcial es la reforma de las pensiones. Inconclusas, dilatadas, aplazadas, desviadas o sin abordar se encuentran un sinfín de reformas en la mayoría de los segmentos de nuestra economía; sin embargo, nuestro tiempo se agota si atendemos al barómetro de los mercados y a los compromisos con Europa. España necesita de una profunda transformación institucional capaz de conciliar el ajuste de la deuda externa con el crecimiento de nuestra economía y, al mismo tiempo, convencer a los mercados de la solvencia de nuestra economía.

La estabilidad del sistema financiero sigue siendo uno de los elementos clave para recobrar la confianza de los mercados. Por ello, el siguiente gran reto contenido en el Plan Nacional de Reformas es el de asegurar el buen funcionamiento del sistema financiero. Para ello se creó el FROB, para la recapitalización de las entidades, se modificó el régimen jurídico de las Cajas de Ahorro y se sometió a las entidades del sector a test de resistencia para aportar mayor transparencia al sistema. Sin embargo, la incertidumbre sigue cerniéndose sobre el sistema financiero, ya que no solo no se ha culminado su reestructuración sino que se están introduciendo planes de urgencia adicionales para transmitir señales tranquilizadoras a los mercados internacionales. Con todo, no podemos dejar de afirmar que la reestructuración de nuestro sistema financiero ha empezado demasiado tarde y está durando demasiado tiempo, lo que añade una desconfianza adicional a nuestra, ya de por sí, excesiva prima de riesgo país, además de retrasar la tan deseable normalización del crédito en España.

En la estrategia fiscal del Gobierno para la sostenibilidad de las finanzas públicas por fin parece haber surgido el consenso necesario para dar prioridad a la reforma del sistema de pensiones. Las principales líneas de actuación son el aumento de la edad legal de jubilación hasta los 67 años, excepto para las carreras largas; el endurecimiento de las condiciones para el acceso a la jubilación anticipada y parcial, y la ampliación del cómputo de la pensión de los últimos 15 años a los últimos 25. Aunque las medidas van en la buena dirección, el riesgo de que algunas de estas medidas se suavicen o se instrumenten en dosis exageradamente graduales no ha desaparecido.

De las medidas propuestas para corregir los abultados desequilibrios latentes del sistema, la elevación de la edad mínima de jubilación es, con mucho, la más decisiva. El retraso de dos años en la edad de jubilación supone una reducción de la carga fiscal futura entre tres y cuatro veces superior a la reducción que se deriva del aumento del periodo de cálculo de la base reguladora y la correspondencia entre años de contribución y porcentaje de la pensión máxima a percibir. Esto es así porque la elevación de la edad legal aumenta, simultáneamente, el número de activos y reduce el número de pensionistas; los ahorros serían aún mayores si la reforma actual corrigiera las distorsiones del sistema de pensiones (y del mercado de trabajo) que incentivan la jubilación anticipada.

Y por otro lado, está la reforma de la negociación que es otro punto crítico para revertir la tendencia del crecimiento y del empleo. Se debería cambiar a fondo el modelo para que la referencia salarial habitual fuera la productividad -el desempeño empresarial- en vez de la inflación. Para ello, debe derogarse la ultraactividad, dar prevalencia incondicional a los convenios de empresa y regular, por ley, un marco flexible de modificación de la movilidad geográfica, funcional y de distribución de la jornada de trabajo a lo largo del año que sería el que rigiera, salvo pacto en contrario, en la negociación colectiva. Asimismo, debe abordarse como prioridad la lucha contra el absentismo, dando mayor protagonismo a las mutuas privadas. Por último, es obligado simplificar la contratación y reducir los costes de despido y las cotizaciones sociales que soportan  las empresas, como mecanismo directo de mejora de la competitividad equivalente a lo que antaño posibilitaban las devaluaciones de la moneda.


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