El IEE presenta su estudio «La unidad de mercado en la españa actual»

Titulo: La unidad de mercado en la España actual
Autores: D. Lorenzo Bernaldo de Quirós
D. Francisco Cabrillo
D. Antonio Calonge
D. Antonio Cidoncha Martín
D. Juan F. Corona Ramón
D. Donato Fernández Navarrete
D. Leopoldo Gonzalo y González
Dña. Helena Villarejo
Edición: Instituto de Estudios Económicos
Colección: Estudios
Nº Páginas: 272
Precio: 24 €

La_unidad_de_mercado_en_EspanaMadrid, 25 de marzo de 2010. El Instituto de Estudios Económicos ha presentado “La unidad de mercado en la España actual”, de su Colección Estudios, libro enmarcado entre las acciones previstas para celebrar el treinta aniversario del think tank. Esta materia estuvo presente desde su creación en 1979, cuando los empresarios fundadores consideraron oportuno abordar el posible conflicto que suscitaban las relaciones entre el Estado y las Comunidad Autónomas en el campo de la economía. El acto co-presidido por D. José Luis Feito, Presidente del IEE, y D. Juan E. Iranzo, Director General del IEE, se ha desarrollado en el Colegio de Economistas, con la intervención de D. Francisco Cabrillo, Presidente del Consejo Económico y Social de la CAM, Catedrático de Economía Aplicada de la UCM, además de autor de la obra, y de D. Pedro González-Trevijano, Rector de la Universidad Rey Juan Carlos.

D. Juan E. Iranzo ha sido el encargado de abrir el acto de presentación del estudio, el cual ha resaltado que “el establecimiento de las normas heterogéneas para producir bienes y servicios similares genera deseconomías de escala que inciden negativamente en la competitividad de nuestra estructura productiva”. De este modo, este camino transita en dirección contraria al que inició España, tanto con su incorporación a Europa como por su apertura al exterior en otros países.

La economía española sólo ha progresado con el incremento del tamaño del mercado y no con su reducción. Así mismo, la imposición de normas concretas que no incorporan valor, generan un importante incremento de los “costes de transacción” que también inciden negativamente en nuestra competitividad. Sin embargo, la salida de la crisis “sólo se producirá en España mejorando nuestra competitividad para incrementar nuestra capacidad exportadora”, añadió el Director General del IEE.

Esta obra recoge el reparto de las competencias y de las responsabilidades económicas, entre las diferentes escalas territoriales del Gobierno, y los principios económicos por los que debe regirse dicho reparto para que sea eficiente. Este libro plasma la opinión de varios de los autores sobre las ventajas que se derivan de un mercado integrado amplio y los perjuicios que puede ocasionar la ruptura de dicha unidad. De este modo, en un mercado amplio es mayor el aprovechamiento de las economías de escala, la división del trabajo y la intensidad de la competencia, lo que conduce a menores costes de producción, a mejorar la productividad y la eficiencia, y, por consiguiente, a incrementar la competitividad, así como a alcanzar mayores niveles de empleo y de bienestar para los ciudadanos.

Hace medio siglo se creó en Europa un mercado único en el que se suprimieron las barreras que limitaban la libre circulación de personas, mercancías y capitales. Por ello, todos los Estados con una estructura política descentralizada se dotan de mecanismos jurídico-constitucionales para garantizar que el uso de las competencias atribuidas a las escalas regionales o locales de gobierno no traspasen los límites de la unidad de mercado. Así que la unidad de mercado es un factor clave de competitividad, sobre todo para una economía como la española, con graves carencias competitivas. Esa es la razón de la preocupación por el inacabado proceso de construcción autonómica en nuestro país. La asunción de cada vez más competencias por parte de los gobiernos autonómicos, y el uso de las mismas por parte de estos gobiernos, puede hacer peligrar, en ocasiones, la unidad de mercado, situación que no puede permitirse nuestra economía en un entorno mundial globalizado y fuertemente competitivo.

El autor Francisco Cabrillo ha destacado “el fuerte proceso de descentralización experimentado por la administración española que ha tenido efectos tanto positivos como negativos”. Entre los primeros están, por una parte, la mayor proximidad entre gobernantes y contribuyentes y, por otra, la competencia fiscal y regulatoria entre las Comunidades Autónomas. La otra cara de la moneda es “el coste que las regulaciones autonómicas tiene para la Unidad de Mercado”. Determinadas regulaciones, y algunas prácticas de las Administraciones autonómicas, tienen como objetivo segmentar el mercado en beneficio de determinados grupos de interés. Si las Autonomías controlan la mayor parte del gasto público, su fuerza a la hora de negociar con las empresas, imponiendo condiciones a menudo poco racionales en términos de eficiencia, es muy grande. Y esto produce como resultado lo que los economistas denominamos “un juego no cooperativo en el que, buscando ventajas particulares, todos quedan perjudicados”, sentenció el catedrático.

A lo largo de la obra se observan las medidas que han adoptado algunas Comunidades Autónomas que han desembocado en la desintegración de la unidad de mercado. Entre ellas se encuentra la obligación de que los trabajadores conozcan una lengua regional, lo que limita la libre circulación de personas en un mismo territorio; diferentes normas de seguridad, medioambientales o de composición de productos, que encarecen los costes de los fabricantes al tener que instalar distintas líneas de producción; diferentes interpretaciones de las normas por parte de las instancias judiciales de cada territorio; distintas regulaciones de los colegios profesionales y del régimen de los profesionales liberales, entre otras muchas trabas. Así, el impacto desintegrador de la normativa autonómica incide directamente en estos ámbitos concretos.

El acto ha sido clausurado por D. José Luis Feito. Con este trabajo, el Instituto ha puesto de manifiesto la existencia de un problema al que los poderes públicos no prestan la atención que merece y establece una serie de puntos de referencia que ayuden a centrar el debate. Es necesario encontrar los mecanismos que nos permitan alcanzar el punto de equilibrio que garantice la consecución de las ventajas de la descentralización territorial, sin renunciar a la unidad de mercado. Para ello, puede ser necesario instrumentar algún mecanismo institucional que encauce el proceso.