- El informe recoge los análisis de Federico Durán sobre los aspectos más significativos de las relaciones laborales. Análisis que ha venido realizando desde los debates que precedieron a la reforma laboral de 2021.
- Según el autor, en España es necesario un repliegue normativo, así como mayor atención a la hora de ampliar y reforzar derechos laborales.
- Señala que es de suma importancia un diálogo social basado en la lealtad institucional y en la buena fe. El autor incide en que es la hora de la negociación y del diálogo.
- Ofrecer una guía que ayude a orientarse en el laberinto y a facilitar la salida del mismo, reclamando el sentido común como orientador de la labor interpretativa, el respeto al principio de libertad de empresa, y confiando en la negociación colectiva y en el diálogo social.
Madrid, 27 de abril de 2026. El presidente del Instituto de Estudios Económicos, Iñigo Fernández de Mesa, ha presentado el Punto de Vista de Federico Durán López, Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social, “El hilo de Ariadna. Orientarse en el laberinto normativo laboral”. En el acto también han intervenido Rosa Santos, directora del Departamento de Empleo, Diversidad y Protección Social de CEOE; y Yolanda Valdeolivas, Catedrática de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social en la Universidad Autónoma de Madrid.
El Instituto de Estudios Económicos no se identifica necesariamente con el contenido, las opiniones y las valoraciones expresadas por el autor en los textos que se recogen en esta publicación, que son exclusivamente suyas. Este informe recoge los análisis de los aspectos más significativos de las relaciones laborales que se han venido realizando desde los debates que precedieron a la reforma laboral de 2021, convirtiéndose en un auténtico laberinto que la normativa laboral ha creado en los últimos años. Una normativa que, cuando no ha estado apoyada en el diálogo social, y más, como ha sido frecuente, cuando ha utilizado atajos para eludir la labor de los órganos consultivos e incluso el propio debate parlamentario, ha creado complejos problemas interpretativos y ha afectado negativamente al conocimiento y aplicación de las normas jurídicas, perjudicando la claridad y la certeza del derecho. Pero no debe bastar, orientarse en el laberinto para sobrevivir. Federico Durán señala que hay que procurar salir del laberinto, matando al minotauro hiperregulador o, al menos, evitando que nos mate. Y para ello es preciso desbrozar la mala hierba legislativa, recuperar, a través del diálogo social, el gobierno conjunto de la ordenación de las relaciones laborales y erradicar el uso político o partidista de las iniciativas reguladoras provenientes de los poderes públicos.
Las conclusiones de los artículos que se han publicado desde el Punto de Vista de Federico Durán son las siguientes:
1. Lo prioritario es el repliegue normativo. Es necesario reducir y simplificar la normativa laboral. Y es necesario recuperar el protagonismo del diálogo social y de la negociación colectiva. Menos normas, más simples y mejor redactadas y más espacio para el gobierno conjunto de las relaciones laborales.
2. Más atención a la hora de ampliar y reforzar derechos laborales, a las necesidades organizativas y productivas de las empresas y a las exigencias del sistema productivo. La productividad del trabajo y la competitividad de las empresas y del sistema económico en su conjunto son necesarias para asentar el Estado del bienestar y asegurar un sólido sistema de derechos y garantías laborales.
3. Un diálogo social basado en la lealtad institucional y en la buena fe, que deje espacio al debate científico y social y reconozca y valore la labor de los órganos consultivos, es la apuesta más firme por la sostenibilidad del sistema de relaciones laborales y por el respeto de los equilibrios en los que debe fundamentarse. La búsqueda de atajos, al albur de pretendidos mandatos internacionales, o la explotación de posiciones de ventaja derivadas de la cercanía, por afinidades ideológicas, con los titulares coyunturales de los poderes públicos, hacen un flaco favor, a medio y largo plazo, al diálogo social y a la participación de todos los interesados en el gobierno de las relaciones laborales.
4. El repliegue normativo hay que exigirlo en España y promoverlo en Europa. Los excesos normativos europeos son ya alarmantes. Cuando se ha dicho que Estados Unidos crea o inventa, que China copia y que Europa regula se está poniendo, más allá de algunas imprecisiones, el dedo en la llaga. Europa carece de un jugador significativo en el ámbito de la inteligencia artificial y de sus desarrollos, pero tiene el acervo legislativo y burocrático (europeo y nacional) más voluminoso al respecto. El choque con la realidad está ya provocando un cierto repliegue, incluso de la Comisión Europea, por ejemplo, en materia de inteligencia artificial o de exigencia de transparencia y sostenibilidad a las empresas a lo largo de toda la cadena de suministro y subcontratación, que si no llega a ser una rectificación de los excesos normativos sí que plantea una flexibilización de su aplicación.
5. Es la hora de la negociación y del diálogo, no de imposiciones normativas, dictadas, muchas veces, por mero cálculo político de quien las promueve y que pueden propiciar una carrera demagógica que puede tener consecuencias muy perjudiciales.
El Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social señala que la ordenación normativa de nuestras relaciones laborales, todavía muy tributaria del pasado, debe, sin duda, ser objeto de una profunda revisión y hemos de ir a una regulación adaptada a los significativos cambios sociales, económicos y productivos de los últimos años. Regulación en la que el papel protagonista lo tiene que asumir la negociación colectiva, cuya relevancia constitucional es ignorada por algunos planteamientos reguladores recientes. Recuperar la «valoración de puestos de trabajo» o el concepto de categoría profesional, seguir en el empeño de una laboralización a ultranza ignorando la nueva realidad del trabajo autónomo, o empeñarse en esquemas del pasado en cuanto a la jornada de trabajo y a su control, son manifestaciones de un intervencionismo desfasado, sumamente perjudicial para las relaciones laborales. En definitiva, solo un sistema laboral más libre y autónomo sería capaz de dar respuesta a los desafíos actuales y de garantizar una avanzada normativa de garantías laborales compatible con la necesaria eficiencia empresarial, sin la que tales garantías, a la larga, no podrían subsistir.
En resumen, Federico Durán en este Punto de Vista, ha recogido las reflexiones con las que pretenden ofrecer una guía que ayude a orientarse en el laberinto y a facilitar la salida del mismo, reclamando el sentido común como orientador de la labor interpretativa, el respeto al principio de libertad de empresa, y confiando en la negociación colectiva y en el diálogo social.